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jueves, julio 30, 2009

Aunque ya no salgan en la tele...

:

El otro día leía este artículo de Elvira Lindo, la de Manolito Gafotas, y tocó varios temas con los que estoy muy de acuerdo y con su estilo hace una reflexión que yo desde hace algún tiempo pensaba en cómo hacer con vosotros.

En el artículo, se plantea si esa gente que parece dominar el espacio y el tiempo de nuestras sociedades actualmente, es decir, los que se gastan 1.547.898 euros por unos calzoncillos con palomino fresco de Mick Jagger; las princesas, reinas y modelos que renuncian a su vida, única mientras que Natzinger no demuestre lo contrario, privada y sentimental a cambio de sengre azul para sus vástagos, o de joyas para su ego, etc., si esa gente, decía, son tal mayoría como para copar todo lo que ocupan, y por tanto, a lo que esto nos parece, una vez más, mierda, somos una marginal minoría, o si por el contrario, es una minoría la de la veneración del palomino de caché, amplificada, fomentada, e incluso anhelada por los mismos medios que se ocupan de ella, ya que al fin y al cabo, son sus clientes, y los que le pueden ayudar a salir de esta "crisis" con la que quieren comernos la moral.

Esos medios, períodicos, radios, televisiones, que muy acertadamente están dejando de denominarse "medios de información" para llamarse "medios de comunicación". Porque es eso lo que son. Son agencias coporativas de comunicación, departamentos de imagen o como los quieras llamar, de grandes grupos empresariales, que pertenecen a bancos, y que tinene sus productoras de cine, de ocio, sus grupos editoriales, y cuyo rendimiento económico (aparte del que ellos mismos producen en sus ramas empresariales directamente a través de publicidad) están directamente ligados a la publicidad que les contratan otros sectores conexos: ej: la banca o el corte inglés a "el país" o el "abc", el real madrid o nike a "el as". Esto, todo ello muy obvio, parece que se nos olvida, porque muchas veces damos credibilidad a lo que e ellos se dice, y aunue con la razón nos damos cuenta, inconscientemente olvidamos que TODA campaña informativa, TODA letra y espacio públicado en un períodico, que tiene un coste, ha de ser rentablilizado, y la forma de rentabilizarlo, es que nosotros nos dejemos los dineros o en los otros productos de la empresa de la cual el períodico es el departamento de imagen o comunicación, o en los productos de aquellas empresas que se publicitarán en él.

Este bombardeo, como quizás diría lachicadelatiendadelasmascotas, de lo banal, es una de las cosas que menos me gustan de vivir en mi país, y por el contrario, la disrtancia que se adquiere, y el semiaislamiento, si se puede sonsiderar aislamiento no enterarte de estas cosas, y la libertad que con ello se gana, algo que adoro de vivir fuera de él.

Un ejemplo que hemos vivido este año, el diluvio de Slumdog Millionare. Dentro de 5 años nadie se acordará, pero es la película que este año ha ganado todo lo que se podía ganar, y que había que ver si querías estar legítimado para hablar sobre la India, la ONU, Afganistán y la crisis mundial. Bueno, pues por fín la vi hace un par de semanas en el AVE, y vaya tela. Si esa es la película que nos tiene que mostrar la verdad sobre la situación de la India, Torrente me parece más desgarradora. Y qué curioso, fijaros qué diferencia la crítica que se hacía de ella en EL PAíS, la semana de su estreno en España, en febrero, que sin ser un alago constante, pues yo, con mis limitaciones pero que se leer no me entero de si es buena, mla o regular en opinión del crítico, y lo que se dice de ella en esta otra círtica, en mayo, cuando ya todos los que tenían que passar por taquilla lo han hecho ya. Claro que el país no ha hecho la película, pero segura que la distribuidora que tuviese sus derechos en España, era una gran distribuidora. Y seguro que a Sogecable, productora de PRISA, al que pertenece EL PAIS, le conviene llevarse bien con esa distribuidora si quiere que sus películas tengan acceso a alguna sala de cine en España. Quiere decir esto que somos víctimas de un complot mundial? NO. Pero que no se nos puede olvidar el por qué de lo que leemos, y para qué quieren que lo leamos.

Y no debemos dejarnos de preguntarnos, si realmente merece la pena ocupar nuestro tiempo, nuestros pensamientos y nuestras conversaciones con ello, con lo que, si no haces nada por evitarlo, te bombardean desde que te despiertas hasta que te acuestas.

Con la de películas y libros de los años 40, 50, 60, 70, 80, 90 y 200, realmente buenas que hay por ahí, que te puede apetecer ver por lo que sea... no dejes de verlas por que no te las metan con vaselina, por favor. Y no dejes de recomendárnoslas en este blog.

Yo, empiezo por una recomendación para los que vivan en Madrid.. de unos que antes salían en la tele y que aunque ya no salgan, siguen existiendo y siguen siendo igual de buenos o más. Faemino y Cansado, que actúa regularmente en la sala Galileo. Yo fui ayer a verlos y aún me duele el pesho de reírme. Que jartón:




Saludos a todos.

jueves, julio 09, 2009

Otra voz

:
Este post va sólo con texto, así que hoy, por un día, prohíbido hacer fotos:



Hoy me ha escrito un email ladelatiendadelasmascotas, que hace mucho que no se pasa por aquí, que me ha encantado, es denso, pero no tiene desperdicio:

Juan Rulfo dijo una vez que en la banalidad está la magia, supongo que se refería a esas cosas que conforman el paso del tiempo, como la sonrisa que encontraste en Colombia, o, como dijera Borges, la mano de un hombre que acaricia un perro. Con la palabra “banalidad”, el escritor mexicano, quiso segnalar todos esos microacontecimientos que se suceden y llamamos rutina. Un hombre que cultiva un jardín, la forma de las nubes en el desierto, el que agradece que en la tierra haya música, el sonido de una moto que baja una calle,los que juegan un silencioso ajedrez, la brisa del Atlántico que mueve la cortina una habitación, quien descubre la mirada de Miles Davis en la espuma de los días, cada dibujo del caleidoscopio, aquel que se pasea para escuchar el río, los pasos del errante minotauro en el laberinto, el hilo de Ariadna, las ridículas cartas de amor de las que hablaba Pessoa. Banalidad, cosas banales, historias intrascendentes, acontecimientos triviales, que efectivamente llenan las horas en el eco del reloj de la memoria. Esa es la banalidad donde se esconde la magia, el realismo mágico, de la que no podemos escapar ni tú ni yo, cada uno contextualizado por el espacio y lo que no es espacio, y de la que sin embargo, siempre estamos (no me refiero necesariamente a tí) en constante fuga como si esa huída no fuera más que un fin en sí mismo. Como quien espera caminando por el borde del carril a que aparezca ese Land Rover sabiendo que no hay Land Rover y sólo hay carril. Esa es la banalidad que nos iguala.


Ahora bien, existe otra “banalidad”, que no nace forzosamente por el desconocimiento de una realidad.,y aunque sin duda la ignorancia es atrevida, no es necesariamente causa de lo banal. Me refiero a cuando la “banalidad” abandona la magia y se convierte en esa futilidad que muchos practican por inercia, esa actitud de que todo lo que ocurre alrededor de alguien (sabiendo ese alguien que el mundo se pudre entorno a él) no importa lo suficiente mientras él siga manteniéndose distante de esa realidad, habitando la parte amable del espejo. Esa solemnidad pueril con que alguien mira a los ojos profundos del mundo a través del espejo para terminar haciendose cómplice de lo que intuye que ve al mirar a los ojos profundos del mundo a través del espejo. La banalidad de quien decide salvarse, esa es la banalidad de la que no nos habla Juan Rulfo.

[...escribirte...] me pareció en definitiva, una manera de salvarte, de salir del paso, de evitar mirar a los ojos profundos del mundo a través del espejo, habitando esa parte que todos habitamos.

Todos practicamos este tipo de banalidad ( excusándonos o no en una falta de aspiraciones pretenciosas), como practicamos la banalidad llena de magia. No te falta razón cuando dices que mediante recursos y formalidades el ser humano (el poderoso, el que controla los medios de comunicación, el que hace y aplica la ley, el que decide que son y que no son las cosas, el que traza una linea y dice en que parte está la bondad del mundo, el que parte y reparte, el que llena de significados los conceptos, el que conceptualiza la realidad, el que manipula el lenguaje) puede de transformar algo banal en algo importante. Lo percibimos constantemente, me falta tiempo y papel para poner ejemplos. Pero que todo es banal, aquí te equivocas. No es banal que las empresas tengan los mismos derechos legales que los ciudadanos cuando eres un trabajador, no es banal el lenguaje cuando ese lenguaje define lo que eres, no es banal la linea que se traza cuando la bondad y tu no estáis en la misma parte , no es banal la realidad cuando te quedaste sin trozo de la tarta, igual que no son banales cada remordimiento y cada lágrima, cada sonrisa encontrada en Colombia, el hombre que cultiva un jardín, la forma de las nubes en el desierto, el que agradece que en la tierra haya música, el sonido de una moto que baja una calle,los que juegan un silencioso ajedrez, la brisa del Atlántico que mueve la cortina una habitación, quien descubre la mirada de Miles Davis en la espuma de los días, cada dibujo del caleidoscopio, aquel que se pasea para escuchar el río, los pasos del errante minotauro en el laberinto, el hilo de Ariadna, las ridículas cartas de amor de las que hablaba Pessoa.


Me ha encantado su email, ha tocado un debate que llevo conmigo mismo.. iba a decir desde que volví de Kiev, pero no es así, desde que hace años descubrí una vida llena de novedades, de aventuras.. y me pregunto si es esa vida la fuente de todo, o si es posible mantener ese mismo espíritu en tu pueblo.

Esto le he contestado a ella, y os contesto a vosotros:

"Me ha encantado.

Porque así lo sentía yo cuando lo escribía. No sé muy bien cómo explicarlo, pero la segunda banalidad de la que me hablas, realmente la estoy viviendo últimamente, y más que mirar la parte amable del espejo, es verme invadido por un cinismo que hace que no me importe mucho mirar al espejo, o menor dicho lo que vea en él... un relativismo tan extremo y exagerado que es, en realidad, cinismo pasota [...] he llegado a mil revoluciones y ni siquiera sé si quiero bajar el pistón y volver a meter la cabeza en las oscuras profundidades, o si prefiero practicar la fútil banalidad, pero no por inercia, si no por consciente y premeditada decisión."

Esto puede ser fruto de muchas cosas... cansancio momentáneo, no sé. También puede ser de algo que nos pasa a este grupo de personajes, y que podéis ver muy claramente si seguís el blgo de David en Yakarta... como él mismo cuenta en su post No te lo comas, cuando vives fuera vives un proceso de asilvestramiento, de "apersonalización y desacostumbración" fundamental para la supervivencia... en casa, sucede todo lo contrario. Muchos no estaréis de acuerdo.. pues probad a andar descalzos por los despachos de vuestra empresa madrileña, a ver cuánto duráis. Parecen grandes tonterías, banales también ;-), pero no lo son, son pequeños peldaños que te hacen situarte en un estado de alerta y aprendizaje diario, si estás dispuesto a ello.

O quizás silmplemente es que el post no le ha gustado a lachicadelatienda... pero la cosa es que yo mismo mientras escribía, no paraba de decirme:



A vosotros qué os parece?

Saludos a todos!

miércoles, diciembre 24, 2008

Felicidades!

:
Felices fiestas a todos los chavales y las chavalas, los dadushkis y las babushkas, los chilaviek y las debushkas, ragazzi e ragazze, a los viajeros y a los turistas, a los enamorados y a los desengañados, a los lúcidos y a los miopes, a los estudiantes y a los profesores, a los valientes y a los cobardes, a los valores conocidos y los valores desconocidos, a los berlineses y las berlinesas, a los I fase y a los II fase, a los sopresones y a los soprendidos, a las patatas y al patatismo, a Erri de Luca y a Cesare Pavese, al Pali y al Salvador, a Lucio Dalla y a la Piazza Grande, a los que vuelven y a los que se van, a las sharpas y a las sharporras, a los lugares en el mundo y a los lugares comunes, a las birras y al vino, al Pepe y al Luisma, al Gepet...

Muchos besos y muchas felicidades desde otra realidad:

Artículo de José Ignacio Torreblanca en "El país".

También la agencia de noticias ucraniana os desa felices fiestas:



Que lo paséis de arte.

(EDITA ALBERTO):

...El Gepet (y su caballo y su cabello), el Luisma (mañana quizá el Pepe), Mino (que ya no anda en la mina, y rascándose la cabeza entona un "mu bien" al leer uno de tus post), Alejandro (con sus pelis de zombis, su dialéctica sevillista, y su tarde de bestiario), el Cuki (mi Joaquín siempre en la máxima correción), el Kiko (hasta las seis de la mañana, oiga), mi Cris (siempre lista contra el machismo), Macarena (jarrr), Lola (ya estoy perdonado ¿no?), Pilt (que me inputa delitos), LaMontet (sí: nuestra idola), Los liverpooles (y la nuevas compañias: Pablito y Manolito), Agustín (que ya ha mirado el calendario para ver cuando juega el Sevilla en Madrid), Lomásbo (desde Barcelona),la Karmela(lo que queda de ella), el Carli (descargando muebles en Mateos Gago), Laura(desde mi país: nuestro refugio para cuando llegue el colapso), la seguidora de este blog(sorteando a la mala suerte), Violeta (arrivando con forza),y tod@s los demás: pásalo bien, felicidades, y aquí te esperamos en tu otra realidad.

¡Tenemos muchas ganas de poder verte!

¡Salud!

martes, noviembre 25, 2008

Valor

:
Me ha enviado la de la tienda unas cosillas que tengo que colgar aquí.. por el mismo motivo por los que ella me las ha enviado a mi:



Considero valore ogni forma di vita, la neve, la fragola, la mosca.

Considero valore il regno minerale, l'assemblea delle stelle.

Considero valore il vino finche' dura il pasto, un sorriso involontario, la stanchezza di chi non si e' risparmiato, due vecchi che si amano.

Considero valore quello che domani non varra' piu' niente e quello che oggi vale ancora poco.

Considero valore tutte le ferite.

Considero valore risparmiare acqua, riparare un paio di scarpe, tacere in tempo, accorrere a un grido, chiedere permesso prima di sedersi,
provare gratitudine senza ricordare di che .

Considero valore sapere in una stanza dov'e' il nord, qual'e' il nome del vento che sta asciugando il bucato.

Considero valore il viaggio del vagabondo, la clausura della monaca,
la pazienza del condannato, qualunque colpa sia.

Considero valore l'uso del verbo amare e l'ipotesi che esista un creatore.

Molti di questi valori non ho conosciuto.


(Erri de luca)


Yo tampoco. Aún hay tiempo... espero.

Y un cuento, de miedos, de muchos miedos del vulnerable:

Años

Cesare Pavese

De lo que era yo entonces no queda nada: apenas hombre, era aún un crío. Lo sabía hacía tiempo, pero todo ocurrió a finales del invierno, una tarde y una mañana. Vivíamos juntos, casi escondidos, en una habitación que daba a una avenida. Silvia me dijo esa noche que tenía que irme, o irse ella: ya no teníamos nada que hacer juntos. Le supliqué que dejara que probásemos de nuevo; estaba acostado a su lado y la abrazaba. Ella me dijo:
-¿Con qué finalidad? -Hablábamos en voz baja, a oscuras.

Luego Silvia se durmió y yo tuve hasta la mañana una rodilla pegada a la suya. Apareció la mañana como había aparecido siempre, y hacía mucho frío; Silvia tenía el pelo sobre los ojos y no se movía. En la penumbra yo miraba pasar el tiempo, sabía que pasaba y corría, y que afuera había niebla. Todo el tiempo que había vivido con Silvia en aquella habitación era como un solo día y una noche, que ahora terminaba por la mañana. Entonces comprendí que nunca volvería a salir conmigo entre la niebla fresca.

Era mejor que me vistiera y me marchase sin despertarla. Pero ahora tenía en la cabeza una cosa que preguntarle. Esperé, intentando adormilarme.

Cuando estuvo despierta, Silvia me sonrió. Seguimos hablando. Ella dijo:

-Es bonito ser sinceros, como nosotros.

-¡Oh, Silvia! -susurré-, ¿qué haré al salir de aquí? ¿Adónde iré?

Era eso lo que tenía que preguntarle. Sin apartar la nuca del almohadón, ella sonrió de nuevo, beatífica.

-Bobo -dijo-, irás a donde quieras. ¿No es hermoso ser libre? Conocerás a muchas chicas, harás todas las cosas que quieras. Te envidio, palabra.

Ahora la mañana llenaba el cuarto y sólo había un poco de calor en la cama. Silvia esperaba paciente.

-Tú eres como una prostituta -le dije- y siempre lo has sido.

Silvia no abrió los ojos.

-¿Estás mejor ahora que lo has dicho? -me dijo.

Entonces me quedé como si ella no estuviera, y miraba al techo y lloraba sin ruido. Las lágrimas me llenaban los ojos y corrían sobre la almohada. No valía la pena que se diera cuenta. Mucho tiempo ha pasado, y ahora sé que aquellas lágrimas mudas fueron la única cosa de hombre que hice con Silvia; sé que lloraba no por ella sino porque había entrevisto mi destino. De lo que era yo entonces no queda nada. Queda sólo que había comprendido quién sería en el futuro.

Luego Silvia me dijo:

-Ya basta. Tengo que levantarme.

Nos levantamos juntos, los dos. No la vi vestirse. Estuve pronto en pie, a la ventana; y miraba vislumbrarse las plantas. Detrás de la niebla estaba el sol, el sol que tantas veces había entibiado el cuarto. También Silvia se vistió pronto, y me preguntó si no me llevaba mis cosas. Le dije que primero quería calentar el café, y encendí el hornillo.

Silvia, sentada al borde de la cama, se puso a arreglarse las uñas. En el pasado se las había arreglado siempre en la mesa. Parecía abstraída y el pelo le caía continuamente sobre los ojos. Entonces daba sacudidas con la cabeza y se liberaba. Yo deambulé por el cuarto y recogí mis cosas. Hice un montón sobre una silla y de repente Silvia saltó en pie y corrió a apagar el café que se derramaba.

Luego saqué la maleta y metí las cosas. Mientras tanto, por dentro me esforzaba por recoger todos los recuerdos desagradables que tenía de Silvia: sus futilidades, sus malos humores, sus frases irritantes, sus arrugas. Eso me llevaba de su cuarto. Lo que dejaba era una niebla.

Cuando hube acabado, el café estaba listo. Lo tomamos de pie, junto al hornillo. Silvia dijo algo, que ese día iría a ver a un tipo, a hablar de un asunto. Poco después dejé la taza y me marché con la maleta. Afuera la niebla y el sol cegaban.

FIN

Quizás al protagonista de este cuento de Pavese le habría encantado encontrar esto en la radio mientras se tomaba ese último café con Silvia:

ME CAGO EN EL AMOR. - TONINO CAROTONE

EDITADO:

"Menos mal que existe el arte –nos repite Deleuze- , de lo contrario estaríamos condenados a la vulgaridad del sentido común al que nos obliga nuestro lenguaje. El arte expresa relaciones y para ello crea lenguaje más allá del ya existente como instrumento de comunicación entre nosotros."

Ahí os lo dejo. Gracias a la chica de la tienda.

Considero valore... la emoción.

martes, noviembre 11, 2008

Excusas

:

e dijo...
Actualiza, que tu sigues en destino y no tienes excusa
6 de noviembre de 2008 13:24


Precisamente e… sigo en destino... aquí van algunas excusas:

Kiev, una noche cualquiera: era solo una cena y se complicó

Así estamos últimamente en Kiev… sabemos que esto se acaba dentro de ná, y nos lo estamos comiendo y bebiendo todo, que no sobre, por solidaridad con esos niños, de África o de las rozas, que nunca han vivido ni vivirán ni en 80 años lo que nosotros hemos visto en uno…

En días y en noches como esa, al séptimo brindis, la décimo novena carcajada en la que te parece que se te van a partir las costillas, al quinto abrazo, te entran ganas de levantar la copa y gritar: “¡por el próximo año en Kiev, todos juntos!”. Pero sabes que eso no podrá ser, que los que mejor te caen si irán y por ley de la Murphie se quedarán aquellos que estás desando de perder de vista… es una paradoja que me imagino que es a la vez una de las expiaciones de que casi todos los que llevamos esta vida estemos tan castigados de la cabeza…

Me repito más que un montadito con ali-oli, pero no me canso, siempre que me preguntan que es lo que me lleva a irme a Kiev, a un sitio a otro… la gente que encuentras en estas experiencias. Es absolutamente excepcional. Y lo de este año es directamente una locura. Juntas a un grupo de gente inquieta, creativa, divertida, con iniciativa… y me metes a mi también, para que haya lo justito de contraste… les quitas la televisión, el cine, la radio, y todas esas cosas que nos hacen habitualmente escaparnos satisfactoriamente de nuestras rutinas, y el resultado es este: que me llegue a plantear yo, un sevillano al que le gusta más una cervecita al sol que al tonto un lápiz, quedarme en Kiev un año más… Quitando la excepción de lo que fue el experimento sociológico del Master del Icex, en el que pones juntos durante 7 mese a 280 chavales jóvenes colgaos y dispuestos a irse a cualquier sitio del mundo donde los manden sin hacer más preguntas, en tu ciudad, en una vida normal, una de cada veinte personas que puedas conocer es de la clase de colgaos con los que me he juntado aquí… lo peor de todo, por la vida que llevamos, aunque lo conozcas, aunque te cruces con él, muy raramente llegas a compartir de forma tan plena… simplemente no se dan las condiciones. Nuestra vida esta hecha en nuestras casas, nuestros coches, nuestros objetivos, nuestras distracciones, nuestros, nuestros, nosotros, yo…

Así que a los que nos gusta ese plus, nos metemos en esta vida… y cada encuentro, cada amistad que de otra forma nunca habría existido, tiene una fecha de caducidad… ¿o nos vamos a quedar todos en Kiev? ¿y por qué no nos quedamos en Freiburg? ¿Y en Bologna? Esa contradicción, esa consecuencia inevitable es seguramente lo que hace que o te acabes cansado de las despedidas o te acabes volviendo tarumba…mientras tanto, seguiré disfrutando de este privilegio.

Ya me queda poco tiempo aquí. Estáis todos invitados a venir, cuando queráis. Lo más cerca de navidad posible será celebrado por todo lo alto, os recibiré con vino, jamón y todo lo que haga falta… y además os daré un montón de trastos acumulados durante un año de Kiev y viajes, para que me ayudéis a que KLM no me cobre sobrepeso a la vuelta.

Eso sí, hasta el 27 de diciembre, que el 28 tengo una cita:




Y acordaros que el blog debería ser una cosa viva: a la derecha tenéis un montón de posts que esperan vuestros comentarios, recomendaciones de pelis, de libros, de sitios que ver, de cosas que comer y beber en Roma, en Berlín… de música, como la que nos recomendó David. Escucha que descubrimiento que he hecho gracias a él. Me encanta:

secret meeting - the national

Y que las excusas sirvan para otro retraso: has visto como ese par de horas estaban justificadas loco? Además, si no da tiempo a ser el primero, mejor ser el último… Feliz cuarto de siglo chavalín!

Besos y abrazos a todos!

martes, septiembre 30, 2008

Il dolore perfetto

:

El dolor perfecto es un libro de Ugo Riccarelli.


La edición que yo tengo empieza con un "ROMA 17.02.08 ...alla prossima!" y no os voy a decir como acaba, por si os lo queréis leer. Aunque la realidad es que no os sabría decir como acaba, ni os sabría decir si muy importante tampoco.

El dolor perfecto es un libro que habla de la vida, de vidas, en las que lo importante no es ni el principio, ni el final, lo importante es la vida en sí misma, lo que de ella se toma y lo que en ella dejan algunos de los maravillosos personajes de este libro, a los que el autor ama y a los que hace querer al lector.

Y es El dolor perfecto, en mi opinión, un título perfecto para este libro que habla de vida. Que en cabeza de uno de sus personajes, "ripensava alla Rosa e alla sua prima volta d'amore, alle sue domande sul senso di quel tramestare tra uomini e donne, sulle ragioni del mondo, sulle trope cose che non era possiibile capire, sulle persone e sulle bestie, sul perchè vivere, sul perchè morire, su tutto quello che sua madre aveva cercatonelle ore passate a scrutare dal balcone immaginando la vita là dove altri non riuscivano a vedere niente."

Y digo que es un título perfecto porque no se puede hablar de vida, y permitidme la trascendencia, sin hablar de dolor. Y no se puede sentir ese dolor perfecto que sienten algunos de los personajes del libro, sin vivir plenamente. El dolor perfecto de aquellos que viven sin excusas, de aquellos conscientes de que la vida se puede ir como viene, que no se consuelan pensando que podrán recuperar el tiempo y la vida perdida en otra eterna y paradisíaca. De aquéllos sabían tenerlo todo, se entregaban a ello y sabían que perdían todo, sin consuelo, sin excusas. De aquéllos que habían sentido una serenidad perfecta, un placer perfecto.

Y habla de cómo ese dolor perfecto viene generado en ocasiones por los otros, por los que nunca han vivido, ni saben lo que es, y arrancan vidas y placeres que nunca han experimentado, seguramente sin ser conscientes del tesoro, del milagro irrepetible que están despreciando.

Es verdad que el libro recuerda mucho a Cien años de soledad, quizás demasiado incluso, pero está tan bien escrito, que si te dejas llevar por el Maestro por sus paseos por el Colle, acabarás queriendo tanto a sus personajes como el propio Riccarelli, y disfrutarás mucho de este libro.



Requiem for a dream -

Ya me contaréis!!

viernes, septiembre 19, 2008

Un cuento...

:

EDITADO: Hoy, por DÉCIMO día consecutivo...

Hoy, por quinto día consecutivo, en Kiev tenemos una nube que empieza a unos dos metros de altura y de la que no se ve el final... ni físico, ni en el calendario... mucho me temo que es la nube del invierno, que se hace fuerte por estas fechas y se queda, fija y constante hasta la primavera... Magnífica para leer, escribir, ver películas y cultivarse en general... pero joder, se podría haber esperado un poquito en llegar. Veo las fotos que colgué hace poquito más de una semana, y me parece imposible que ese sol y esa luz existan de verdad... pero no, yo estuve allí... casi huelo a mar todavía!!! (y me he duchado eh?)... no pongo fotos de las vistas nubladas que tenemos hoy desde la oficina... aún tengo esperanzas de que alguno os animéis a visitarme por aquí...

Así que con este tiempo te pones un poco tontito, y música para acompañar el momento...

Je T`aimais, Je T`aime, Je T`aimerai - Francis Cabrel

Os dejo también con un cuento, intentaré que se convierta en una costumbre dejar uno de vez en cuando:

DANIEL


“La medicación. La medicación. La medicación”. Ella ya está mayor, y además del miedo de que a él se le haya olvidado, se suma el miedo que de su cuarto al pasillo, antes de llegar a la cocina, se le olvide a ella también para qué se había levantado. “Es que ya se me va la cabeza, que estoy viejecita”, les dice siempre a sus nietos. “La medicación, la medicación,…, ¿se la habrá tomado? ay, cómo se le haya olvidado”. E inicia ya a lamentarse y a sufrir por el olvido que aún no sabe si se ha producido.


Cada mañana se levanta antes de que él se vaya de casa para comprobarlo. Se levanta, porque obviamente estaba ya despierta desde mucho antes. Desde su cama escucha ahora el camión de la basura primero; los camiones de reparto un rato después; e inmediatamente, los niños que, durante cuarenta minutos, llegan al colegio. Antes, escuchaba a los jornaleros, que se anunciaban para que alguien los llevase a arar su campo. Antes escuchaba los tractores, de aquellos que se los podían permitir, que se iban sin jornaleros, a arar todo lo que se les pusiese por delante. Antes se tenía que levantar a preparar la cesta a su marido, que a las cinco de la mañana salía a cuidar sus pipas, su centeno, su porvenir. Antes vivía en su pueblo, en su vida. Ahora es viuda, ya no vive su vida. Vive la de su hija, en la ciudad que ésta eligió, porque ya está muy mayor para andar viviendo en un pueblo aislado de Aragón, al que no llega el periódico, y en el que, por supuesto, no hay niños ni colegio. Pero ello no piensa en todo eso desde su cama. Piensa sólo en la medicación de su hijo. “¡Ay si se le olvida! Mira que se lo digo siempre: lo primero cuando te levantes, la medicación, que yo ya estoy mayor y se me va la cabeza… Me tienes que ayudar Daniel, como te dijo padre”, le dice, con el mismo tono con el que le hablan las madres a los niños que llevan al colegio, a Daniel, cercano a los cincuenta. “Sí”, dice él.


Las pastillas las tenían guardadas en una cajita que Daniel fabricó, con treinta separaciones cuadrangulares y numeradas, de forma que así sabía si cada día se había tomado la pastilla correspondiente. Cuando el mes tenía 31 días, pues se ponía ración doble en el día treinta. Así de fácil. Hasta que un día descubrieron en una farmacia que tenían esos pastilleros, “más bonitos y más cómodos”, decía ella. “Pero si los puedo hacer yo, ¡para que le vas a pagar a esta gente! Anda y te gastas el dinero en una cosa para ti”, decía él. Pero los acabaron comprando. Eran sólo tres euros, pero para Daniel, que desde que le diagnosticaron la enfermedad no había vuelto a trabajar, le parecía mucho.


Pero ni la cajita, ni las numeraciones, ni el hecho de que casi cada día, cuando ella llegaba a la cocina la pastilla ya no estuviese en su cuadradito, le aliviaban su angustia. Aunque la realidad era esa, que a él casi nunca se le olvidaba. Ni eso ni nada. No se le olvidaba comprar el pan cada día, para su casa y para la de su hermana, perfectamente proporcional a los habitantes de cada casa en cada momento, invitados incluidos. No se le olvidaban los recados, ir a correos a llevar tal carta, ir a no sé dónde a recoger tal otra. Con mayor diligencia y acierto que sus sobrinos de 25 años, o lo que viene a ser lo mismo, con diligencia y acierto. Se acordaba incluso de los autores que había leído durante el instituto, de las lecciones de historia y filosofía, y no habían sido pocas las veces en las que se hablase de historia o literatura en una reunión familiar y que él, aparentemente ensimismado, mirándose las manos, jugando con una cartón de tabaco o fabricando un cenicero con una lata de coca-cola, de repente desatascase la conversación, aportando el autor de un poema, una fecha o el título de una obra. Y en ese momento, los más jóvenes se reían orgullosos, y los más mayores se miraban, abrumados, quizás por la dureza de la vida que dejó en esas condiciones a alguien que podría haber sido tan brillante, o quizás por lo que le debían a esta vida y a sí mismos, por haber tenido la suerte de poder vivirla plenamente. No como él, pobre Daniel, maldita esquizofrenia.


En esos momentos, su madre, que siempre lo vigilaba en las reuniones, se preguntaba cuál era el verdadero, cuál era el que residía en esa cabeza morena y grande. ¿Era el que era capaz de quedarse tumbado en la cama un día entero si ni le recordabas que tenía que levantarse, o era este otro que conocía el autor de una novela rusa o de un país de esos? ¿El qué no se duchaba si no lo metías en la ducha o el que era capaz de ir a cuatro sitios en una tarde para hacer todo lo que le habían encargado? Ella no entendía muy bien cómo era posible que hasta los dieciocho años, su hijo fuese un chico que si bien no era normal era exclusivamente porque era extraordinario en sus capacidades, y que después no pudiese llevar una vida normal por sí sólo. Y esos momentos de brillantez, le hacían entender aún menos.


Pero desde hacía mucho tiempo, ya no se preguntaba estas cosas. Sólo cuando murió su marido, el padre de Daniel, se preguntaba si él lo entendería, cuál de los dos procesaría lo que estaba pasando, pero tampoco en esa ocasión insistió mucho la pregunta en su cabeza. Cuando murió su marido, con el que había compartido todo, su referente, su vida, lo que le preocupó fue qué sería de su hijo cuando también ella faltase.


Daniel andaba siempre escribiendo en una libretita, en realidad en la primera libreta que encontrase, ya que lo que escribía no tenía ninguna conexión con lo que había escrito antes. Al menos ninguna conexión lógica que le hubiese empujado a la igualmente lógica necesidad de recopilar y ordenar lo que escribía. Siempre había sido así. Siempre, desde su enfermedad. Y por ello su madre dejó ya en los primeros años de leer lo que escribía, ya que era una bofetada a sus ojos, a su cabeza de mujer de pueblo, en los que la enfermedad es un castigo merecido por algo hecho por ti o las generaciones anteriores de tu familia, y una bofetada a su corazón de madre.


Sin embargo, un día, al ordenar su cuarto, vio un cambio en la letra, legible, en el orden y en la claridad de la página. No pudo leer mucho, ya que no sabía leer muy bien y le fatigaba, pero si lo suficiente para confirmar que el cambio era total, no sólo en la presentación, también en lo que decía. Se dedicaba a contar lo que había hecho el día anterior, en cómo estaba contento de poder ayudar a su madre y… poco más pudo leer. Esto no le quitaba la angustia de saber que su hijo estaba muy enfermo, y de que siempre dependería de otras personas para vivir, pero ayudaba. Tranquilizaba. Incluso, esa semana, algún día se quedó dormida y cuando se levantó (“la medicación, la medicación, la medicación,…”), él ya se había ido.


Yo, su nieto pequeño, la escuché contarle todo esto un día a mi madre, un domingo de los que nos íbamos a comer a su casa. En ese momento me quedé callado, y creo que ya lo haré para siempre, aunque sé que no tiene gran importancia, pero ¿qué ganaría yo, ella, mi tío o mi madre, si cuento que fui yo quién jugó a escribir ese diario a nombre de mi tío?.

jueves, septiembre 11, 2008

Se mi rilasso ¿colasso?

:

El antídoto a la lucidez:

Beppeanna - Bandabardò


Medespietomemetoenelmetroconmillonesdeucranianosquemeaplastancorren,empujan,nolesimportanada,amitampocoporuqellevomihipodyasillevosuritmoysuvitalidad.Llegoalaoficina,setrabajasecomeseríe,sesaledelaoficina.Mevoyanadar,conucranianosquenosaben,yovoymasrapidoqueellos,losadelantoporlosladosporarribayporabajo,cuantoslargosmehago,quésatisfacción,québiensientaladucha,eslomejordenadar,esosdiezminutosconelaguacorriendo,quetedaenelcuelloytelomasajea,mascaliente,masfría,quegustazo.Ymevoyatomarunasbirras,unosdiasconunosotrosdiasconotras,unasbirras,cenarfuera,dormirdependiendodecomosetercielanoche,siempreconelcepillodedientesacuestas.Ymevoydeviaje,undiasestpoyenEstambul,comiendogofresconDaniqueleconocíenelmastercuandovivíaenmadrid,cuandoteniaotravidaqueyanotengo,ymevoyaNuevaYork,ymesuboalEmpireStateBuildinf,madremíasilosupiesemiabuelo,ydosvecesaBerlín,yundíaestoyconociendoaunachavalaenunaplayaporlanocheconlalunallenareflejandoenelmaryalas24horassestoyotravezenmioficinadeKiev,concatedralesortodoxasamisespaldasyderepentemellegaunemail: "¿qué tenéis pensado hacer el año que viene?"

Pausa.

Joder. Y yo que sé. ¿Que tenéis pensado vosotros? ¿Pero podéis pensar? Abro una encuesta, se está pidiendo a gritos, aunque sea en otros foros. O mejor, abro dos:

1) ¿Qué vais a hacer el año que viene?

2) ¿Qué hago yo?

Y este post queda con un enlace permanente en la barra de la derecha, para que en vuestros comentarios, los que queráis, vayáis diciendo lo que vaís a hacer el año que viene, o mejor dicho, donde, en qué ciudad, en qué país, que es lo que nos interesa. A ver si nos juntamos unos cuantos, no? Y para que me digáis que tango que hacer yo... ¡¡y dónde!!

Yo mañanamevoyaBudapest... "se la terra mi chiama non posso
restare chiuso fra quattro mura
ho premura di vivere perciò
Attenziò... "

miércoles, septiembre 03, 2008

DESOLADOR

:

Las convocatorias del Icex para participar en sus becas aparecen cada año en el mes de junio. Cada uno tiene unos motivos para apuntarse. Hay quien en ese mes, lleva todo un año de trabajo o de estudio, y está quemado de la misma rutina de todos los días, ha escrito “becas icex” en google, y se tira una mañana de improductivo trabajo saltando de blog en blog de gente que aunque sea 5 años mayores que ello parecen 10 años más jóvenes, todos sonrientes, muchos muy morenitos, aunque la entrada del post sea el 4 de febrero, y la mayoría de ellos con un fondo detrás de sus cabezas con una paletas de colores que ni con el photoshop 40.1, ni con medio metro de filtros en la cámara… Hay quien lo ve como una oportunidad increíble para hacer una master gratis y encontrar un buen trabajo y hay quién se sacó un listado de becas y ofertas de trabajo y simplemente se fue donde le dijeron que sí…

Cada uno tiene unas motivaciones. En junio. Seis meses después empiezas un master en Madrid y siete meses y medio después te dicen dónde vivirás los próximos 12 o 15 meses. En ese momento, casi 14 meses después de haberte enrolado, tienes que decidir si te vas o no… muchos no, porque ya han decidido de antemano que se irán aunque los manden a Luanda (un saludo Carlitos, crack!), y en ese momento tus investigaciones googleras se reducen al destino asignado.

De nuevo la cosa suele cambiar mucho según cuales fuesen las motivaciones que e llevaron a apuntarte… ese primer grupo, seducido por las fotos y la idea de hacerse ese erasmus que nunca se pudieron hacer en la universidad… ése, tiene las maletas preparadas desde febrero y lo que más se plantea es si meter la protección solar o comprársela en el destino… hay un segundo grupo, bastante amplio dentro de los becarios Icex, inadaptados como dije cuando os los presenté, que lleva ya varios años dando vueltas por el mundo y que, estén más o menos entusiasmados con su destino, a la hora de partir se plantean, aunque sea inconscientemente, aunque sea obligados por la cantidad de veces que se lo preguntan sus amigos de toda la vida durante el verano (hay que recordar que en el fondo somos una panda de paletos, como dije en el post anterior: los hijos de diplomáticos se sacan la oposición directamente…), si este cuarto, quinto o sexto año de tour mundial no les puede suponer convertirse en un inadaptado eterno…

En tus diferentes ciudades, en tus diferentes experiencias de inadaptado, siempre te encuentras con ese típico personaje, que lleva 20 años viviendo en diferentes sitios y que te cuenta que llega un momento en que vuelves a tu casa y ya no reconoces nada de lo que dejaste allí, que todo ha cambiado, que ya no conoces a la gente, o lo que es peor, la gente no te conoce a ti, y que por tanto sucede que más que, como cuentan los optimistas, convertirte en ciudadano del mundo, te conviertes en un apátrida, ningún sitio es más tu casa que otro, en un perfecto homeless. Que ni siquiera ya en tu propia casa, la de tus padres, encuentras ya un sitio.

Y uno siempre se pregunta en qué momento sucederá eso, si será una evolución, algo que vas asimilando y comprendiendo poco a poco o de lo que te intentas convencer para que la distancia sea más llevadero; o si por el contrario, de repente, en una de tus visitas te sientes así, fuera de lugar en la que en tu cabeza era tu casa hasta ese momento… pues joder, cuando me contaban esas cosas yo no sabía que pasaba de una forma tan gráfica, yo pensaba que hablaban de sensaciones, de un proceso interior… y sin embargo, esto es lo que me he encontrado en mi último viaje a mi casa:



El pasillo:


Mi cuarto!!!!!!!:


Formará esto parte de las becas Icex??? Será la famosa II Fase????????!!!! Los que volvéis a "casa" en octubre... contadme lo que os encontráis allí!!!!

Menos mal que hay cosas que siguen como las dejé... esperemos que no se las carguen y sigan así mucho más tiempo:





Venga, muchos besos a todos y que los paséis de arte... y un poquito de musica:



EDITADO: El finde del 12 de septiembre estoy en Budapest, así que ya sabéis...

jueves, agosto 14, 2008

Regalos compartidos

:
EDITADO: Con fotos de Freiburg, que me enseñó, o donde aprendí, mucho de lo que contienen estos poemas, espero.

Grazie Manuela per il tuo regalo. Mi dicevi che non erano tue, perchè non gli avevi scrito tu. Invecce lo sono. Hagamoslas un poco de todos nosotros:


Muere lentamente quien se transforma en esclavo del hábito,
repitiendo todos los días los mismos trayectos,
quien no cambia de marca,
no arriesga vestir un color nuevo y no le habla a quien no conoce.
Muere lentamente quien hace de la televisión su gurú.
Muere lentamente quien evita una pasión,
quien prefiere el negro sobre blanco y los puntos sobre las "íes",
a un remolino de emociones,
justamente las que rescatan el brillo de los ojos,
sonrisas de los bostezos, corazones a los tropiezos y sentimientos.
Muere lentamente quien no voltea la mesa cuando está infeliz en el trabajo,
quien no arriesga lo cierto por lo incierto, para ir detrás de un sueño,
quien no se permite, por lo menos una vez en la vida, huir de los consejos
sensatos.
Muere lentamente quien no viaja, quien no lee,
quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio, quien no se deja ayudar.
Muere lentamente, quien pasa los días quejándose de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente, quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no pregunta de un asunto que desconoce
o no responde cuando le indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre
que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia hará que conquistemos una espléndida
felicidad.



Pablo Neruda




Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.

Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas,
nadaría más ríos.

Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fuí una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.

Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.

Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez la vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años
y sé que me estoy muriendo



Jorge Luis Borges



Mañana, espero, nos regalaremos también fotos de Freiburg... tanto que os he habaldo de ella, os la enseñaré un poquito... aunque si a mí 12 meses me supieron a poco, unas fotos no dan ni para intuir su esencia.

Saludos a todos.









Y más pinchanado aqui:

Freiburg

lunes, junio 30, 2008

Un Lugar Común H

:

“Voz de Fernando (O.S.): La lucidez es un don y es un castigo. Está todo en la palabra: Lúcido viene de Lucifer, el Arcángel rebelde, el Demonio… Pero también se llama Lucifer el Lucero del Alba, la primera estrella, la más brillante, la última en apagarse… Lúcido viene de Lucifer y de Lucifer viene Lux, de Ferous, que quiere decir ‘el que tiene luz, el que genera luz que permite la visión interior’… El bien y el mal, todo junto. La lucidez es dolor, y el único placer que uno puede conocer, lo único que se parecerá remotamente a la alegría, será el placer de ser consciente de la propia lucidez… "El silencio de la compresión del mero estar. En esto se van los años. En esto se fue la bella alegría animal". Pizarnik genial.
(…)
Voz de Fernando (O.S.): El lúcido puede seguir viviendo mientras conserve el instinto de la especie, el impulso vital. Es muy posible que con los años esa fuerza instintiva y oscura se pierda. Es necesario entonces apelar a algo parecido a la fe. Hay que inventarse un motivo, una meta que nos permita reemplazar el impulso animal que se ha perdido por una voluntad fríamente racional. Pero esa voluntad es un motor muy difícil de mantener. De repente y sin motivo, se va, se apaga, desaparece. Es entonces cuando se sigue o no se sigue, se puede o no se puede.
Y si no se puede, no hay culpa. No importa el amor de los otros, ni el amor que uno siente por ellos. Si uno no sigue, todo sigue sin uno y sigue igual. Todo pasa, la ausencia pasa. Se conoce a la muerte antes de morir: es un final antiguo, rutinario y común. Es un final deseado que se espera sin temor, porque uno lo ha vivido muchas veces. Todo da igual.”


Este es un fragmento de Lugares comunes, de Adolfo Aristarain.
Había visto esta película hace años, varias veces, pero desde hacía algún tiempo no la había vuelto a ver. Hace poco he vuelto a ver esta y Un lugar en el mundo, y las he redescubierto. He visto en ellas cosas nuevas, cosas que había pasado por alto o que no podía ver hace algunos años. Como no podemos entender las palabras de un idioma que no conocemos.

Me imagino que la mayoría de vosotros conoce este director y sus películas. Es el mismo de "Martín Hache" y de "Roma". Lugares comunes y un lugar en el mundo, son en realidad una misma película dividida en dos... y también hay mucho de las dos en Roma. En realidad, creo que Adolfo Aristain debería haber sido un autor de una sola película, como hay escritores de un solo libro. En efecto lo es, pero claro, el hombre también tiene que comer, y tres películas con tres títulos diferentes dejan más que una sola... o mejor dicho, vender un película tres veces deja más dinero que venderla una.

Pero esto no quita que no sea un placer ver cualquiera de ellas, por como nos cuenta su forma de entender la vida, de relacionarse con este mundo. Claro que una es un poco más inocente, otra un poco más pesimista, están hechas en momentos diferentes y me imagino que con diferentes estado de ánimo. Pero en todas ellas hay unos elementos comunes que las unen, que nos dejan ver la mano y la sensibilidad extraordinaria de este director, y de una inteligencia de la que dejan prueba los diálogos. Más que nada diría que hay un elemento que las une: la vida. La vida contada con una "lucidez" y una sencillez maravillosa. De estas películas que cuando ves piensas, o al menos yo pienso, que si alguna vez hiciese o escribiese algo querría que se pareciese mucho a eso, porque en ello está todo, porque no hay mucho más que contar. Y sobre todo por lo bien que lo hace.

Me producen sensaciones muy parecidas que Nuovo Cinema Paradiso, o que un libro que os recomiendo a todos que se llama "Il giorno del giudizio" (El día del juicio). La emoción de la obra de arte delante tuya, de la vida contada por alguien que tiene la capacidad para cortarla en trocitos y dártela a probar (la vida, malpensados) con la palabra y la imagen, que te aporta un poco de su lucidez, y que te invita a vivirla de forma tan plena como para poder probar en ti mismo todas esas sensaciones, esa plenitud, esa lucidez.

Creo además, que esa es una gran función o una bonita posibilidad del cine y la literatura hoy: su posibilidad de llegar a tanta gente y poder educar esa sensibilidad de las pequeñas cosas, que tantas satisfacciones da, y que tantas frustraciones evita. Aunque a veces soy pesimista, y como yo he visto en estas películas hoy cosas que ayer no veía, muchas veces pienso que películas como Lugares comunes están hechas de nosotros para nosotros, para los que ya hablamos y entendemos ese idioma. Y el que no lo habla, se quedará con las imágenes, que será lo que podrá ver. Tengo la fortuna inmensa de ser deudor por la ley de Atenas, y seguramente es por ello por lo que disfruto de estas películas y no al revés:

Ley de atenas:


Me imagino que debe ser una persona que ha viajado bastante, vivido en sitios diferentes, porque muchas de sus reflexiones responden a preguntas que te haces cuando te vas de un sitio en el que has sido muy feliz (espero que vosotros también lo tengáis, yo tengo el mío, Freiburg), y cuando sigues buscando esa felicidad, independientemente de donde te lleve la vida:

Final de un lugar en el mundo:


…hasta que acabas por darte cuenta que ese sitio está en ti, y en las personas que te acompañan, que hablan tu idioma:



Como os he dicho, todas tienen algo en común: la vida, expresada en obra de arte. Y como aquellas mejores, universales, recordándote que la vida es algo que se va, y que nadie te avisa cuando, que tu te construyes ladrillo a ladrillo, pero que no sabes cuando se parará la obra, por lo que no te puedes esperar a que esté terminada para que quede bonita. Es un proyecto de día a día. En el que siempre estás a tiempo para arreglarlo, pero solo hoy. Porque “el futuro es un engaño, un ficción”. Grande.



Totó se conmueve porque la vida que ha elegido se lo permite, porque su fidelidad a sí mismo le ha permitido crecer y desarrollar su sensibilidad. Si se hubiese quedado en su pueblo a hacer una promotora inmobiliaria y forrarse de dinero, quizás cuando encontró las cintas, los recortes de película, ni recordaría quien los podría haber hecho. Ni soportaría recordarlo. Como Luis.

Viva el cine.

Und liebe Grüsse für alle meine deutsche Freunden. Es tut mir leid! ;-)

martes, junio 17, 2008

Original Soundtrack (Banda Sonora Original)

:
Qué importante es una buena banda sonora para una película… Habéis visto el último mohicano no? Una película normalita, pero que gracias a la banda sonora de Ennio Morricone consigue poner los pelos de punta… os acordáis de la secuencia que va desde que queman al soldado francés (en ese momento empieza el tema central) y la huída de los mohicanos, con las chicas, mientras los indios malos les persiguen, por un desfiladero (nunca supe muy bien lo que es un desfiladero, pero en las pelis de indios siempre se pasa por uno… “vayamos por el desfiladero!!!”)… la pelea final en el acantilado, el suicidio de una de las chicas… y todo ello con esa música…

mohicano

Nuovo cinema paradiso, el padrino… qué importante es la música.

El otro día me regalaron un ipod de esos… a mí, todos vosotros, gente simpatiquísima, alegre, interesante… me habéis parecido siempre unos colgados por ir por la calle con los auriculares, a veces cantando solo, sin oíros y sin oír lo mal que suena vuestra voz solita… a veces medio bailando mientras esperáis el metro. Siempre he pensado que, ya bastante con estar escuchado a gente todo el día en clase, o en el trabajo, como para encima, para un ratito que tengo de silencio, el de los paseos, el de ir al curro, para pensar en mis cosas, ocupármelo con música y estar ahí, automatizado.


Pero ahora os entiendo. Joder, que gozada ir en el metro al ritmo de la música de Una historia verdadera, de David Lynch, que trascendencia que adquiere el metro… o pasar por la misma calle que antes era una calle normal mientras suena entre dos aguas, de Paco de Lucia… esa misma gente que antes veías pasar, de repente se convierten en figurantes de una historia en la que parece que en cualquier momento va a pasar algo… pokito a poko, soto le stelle del jazz, la velocidad y actividad de Goran Bregovich (el de las bandas sonoras de Kosturica… bam, bam, bam, kalachnikov!!), volver, con la frente marchita, que 20 años no es nada, que es un soplo la vida… parararabán… un poquito de Coldplay, un poco de jazz, Rosenberg trio, Paolo Fresu, entre los olivos con Bebe… y uno va ahí, caminadad por esas mismas calles, sintiéndose en medio de esa película… y cantando también, para horror de los que estén a mi lado, como os podéis imaginar los que conocéis mis habilidades musicales.

La putada es que crea adicción… dentro de poco me va a molestar pasear con gente por que me están quitando de mi ratito de banda sonora vital!!!!

Móvil, email, Messenger… ahora ipod… Os acordáis de lo que hablábamos con la inmediatez? Pues un poquito así me siento con esto… como enganchan estas cosas que nos aíslan y no nos dejan mucho tiempo para pensar… bueno, habrá que ser consciente y dosificar… o no?

Por cierto, a ver si le damos vidilla a las recomendaciones y nos decís musiquita curiosa de los sitios en los que estéis, pelis o libros que os hayan llegado últimamente… y así nos vais ayudando a recuperar un poco de tiempo.

Besos y abrazos.

lunes, junio 09, 2008

Algunos

:

En su libro “Si esto es un hombre”, Primo Levi, un biólogo italiano, cuenta sus casi dos años de “vida” en un lager, e un campo de exterminio nazi. El libro lo escribe, más que como víctima o como testigo, como científico, y hace en él un estudio sociológico, basado en el estudio del comportamiento de los hombres y los “no hombres” en unas circunstancias tan extremas. En un fragmento del libro, Levi cuenta como era el trabajo de los presos en invierno, a muchas grados bajo cero, al aire libre, a veces nevando, a veces lloviendo, vestidos con algo así como un pijama viejo, y sin un solo gramo de grasa que le protegiese. Cuenta que cuando hacía frío y llovía, el truco era no cambiar nunca de postura, para que al menos las partes del cuerpo que estaban secas conservasen algo de calor, y no se mojasen. Y explica como, después del primer invierno en el lager, cuando al final de la primavera empieza a haber algunos días de sol, y este empieza a calentar, cuando notaba la sensación de calor del sol en la piel, entendió, no sólo desde la lógica, sino de forma experimental, que el sol haya sido considerado un dios por tantas culturas.

Pues chavales, aquí pasa tres cuartos de lo mismo. Yo no es que lo entienda, es que le voy a poner un altar en mi habitación y otro en la oficina, le voy a poner todos lo días una velita, le voy a decir a mi abuela que le ponga un cirio de esos de los gordos, y si veo que aún así el tiempo que estamos teniendo estos días peligra, lo mismo hasta me lo tatúo y le dedico una danza por las noches… Os decía hace alguna semana que Kiev estaba cambiando, pero me equivoqué. Mejor dicho, me quedé muy corto. El sol y el calorcito le han hecho cirugía estética, transplante de habitantes, le ha regalado sentido del humor, colores y luz, tanta luz.

Si alguien conociese esta ciudad en invierno, un par de días, y volviese ahora, se preguntaría si no se ha metido en otro avión sin darse cuenta. Mantiene una fascinación especial, la del este y sus habitantes, que en invierno se sentía más claramente, por que era lo único a lo que podías agarrarte, pero la metamorfosis ha sido brutal. Después de 8 meses de bromas frustradas y frustrantes, por fin consigo que de vez en cuando nos sonría alguna camarera, que nos invite a los cacahuetes, Alessandro consigue que nos corten un melón que traíamos y nos lo pongan en trocitos… y todo ello, sonrientes!!!

Pero también puedo haber cambiado yo un poquito, también puede haber hecho algo en mí el sol… una ciudad y una experiencia como esta te cambian, seguramente. Y yo he encontrado un sol de ojos azules que me ha cambiado de un día para otro. Es maravilloso. Hay gente con la que con una primera mirada, ya sabes que hay algo especial que os une, que no importa su ideología, o que no la tenga, su idioma, os miráis y los dos lo entendéis. Algo así me ha pasado. Yo estaba haciendo algunas fotillos, y cuando la vi, sentí la necesidad de hacerle una, y cuando vi como me miraba ella a mí, entendí que ella también estaba deseando que le hiciese una. Enfoqué, y clic! Y así nació todo… sin importar ni su ideología, ni su idioma… ni su edad. Un flechazo.

Bueno, nuestra historia tendrá sus dificultades, y no sé si será posible, pero nos habríamos entendido muy bien. Os dejo con dos canciones que hablan un poquito sobre esto, y sobre qué habría hacho fuerte nuestra relación. Sobre todo los que entendáis italiano, os recomiendo que os toméis 10 minutos, sin hacer otra cosa que escuchar las canciones atentamente. La primera es muy emocionante. La segunda habla de que me une a mi rubita de ojos azules, a mí y a tantos de vosotros. No hablan de ideología, creo. Hablan de libertad e inocencia. Una libertad que si se encuadrase en una ideología, dejaría de ser libertad. Hablan de una forma de vida, de “farsi freghare quasi sempre, di fidarsi”, y de reírse. Hay algunos adultos que se aprovechan de ello, allá ellos y su mundo de adultos. Yo me quedo con mi rubita.



Más fotillos, pinchanos:












Kiev



Giorgio Gaber, emocionante:





Claudio Bisio:





¡Saludos a todos!

lunes, junio 02, 2008

Luis

:
Hace seis años que vive en ese portal de la calle Princesa de Madrid. Se llama Luis y tiene 56.

Durante 7 meses, lo veía cada mañana al pasar corriendo por delante de su portal (tenía que pasar antes de las 08.42, para poder llegar puntual a clase…), los sábados al pasear, o muchas noches, a la vuelta de las tapitas madrileñas, él ya metido en su habitación, dos cartones cerrados por ambos extremos con un plástico para que conservasen el calor. Cada día veía a este hombre sentado en su casa: ése portal, el de una agencia de viajes… Te fijas en él, porque sus ojos llaman tremendamente la atención. Son unos ojos grandes, azules, muy serenos, muy cuerdos… y muy tristes. Quizás la tristeza consecuente con la plena cordura.

Me contó su historia: me contó que había tenido un buen trabajo, negocios, bastante dinero, muchas novias, todas guapísimas y jóvenes, me dijo, lo tenía todo. Me contó que un día, al volver de un viaje de negocio de más de un mes, el negocio que tenía y que había fundado con un amigo, había cerrado, la oficina estaba cerrada y ni siquiera podía entrar. No podía localizar a su amigo, que había desaparecido completamente y nadie sabía nada de él, y al poco tiempo le llegó una notificación del banco en la que le decían que si no pagaba una gran deuda, le quitarían la casa y otras pertenencias como pago. Fue a ver a su abogado, y por lo visto su amigo había puesto todo a nombre de otra empresa con la que hacía negocios, y le había robado parte de los beneficios durante años, la empresa había quebrado, él había desaparecido con todo lo que había podido y la deuda la tuvo que afrontar Luís con sus bienes. Y se quedó sin nada.

Me contó que al principio fue durísimo. Que estuvo a punto de volverse loco, se quedó en la calle, sin nada. Que estuvo pensando irse a un pueblo o a una ciudad más pequeña, a buscar trabajo y empezar otra vez… pero que cuando estaba dándole vueltas a eso, un día tuvo un momento de lucidez, de esos en los que ves el mundo entero, la eternidad pasada y la futura, las estrellas, el universo, y con ello tu insignificancia… y vio que en realidad él, no había perdido nada, porque no tenía nada. Y que nunca lo había tenido.

Me dijo: “un hombre es aquello que construya, ya te darás cuenta, si tienes mucha suerte”. Y que él no había sido capaz de construir nada en su vida, ni con su vida. Todo lo que tenía y había tenido, se podía perder así, por orden de un banco, y que no tenía sentido ponerse a hacer eso otra vez. Y que él ya no se sentía capaz de construir nada, simplemente porque no era nada. Y que para no perder esa lucidez se quedó en Madrid, porque una ciudad como esa es lo que mejor te permite ser consciente de la nada que es el que nada ha construido. Me dijo que allí, sentado en ese portal, veía pasar cada mañana a gente diferente, y cada mañana a la misma gente. Hasta que algunas mañanas, una de esas personas dejaba de pasar. Pero seguía pasando gente. Nada cambiaba: la ciudad seguía exactamente igual, mañana tras mañana, año tras año, pasase quien pasase por delante de ese portal.



Y que veía a muchos pasar con sus chaquetas y sus corbatas, como él pasaba antes, preocupados por sus coches, sus casas, sus negocios… los veía pasar con sus andares seguros, fuertes, muy peinados, muy satisfechos de sí mismo, muy seguros, sintiéndose los dueños de sus vidas y de sus destinos. Sin darse cuenta que un día dejarían de pasar por allí, y que nadie les echaría de menos, y que nada cambiaría, y sus riquezas, sus coches y sus negocios, no les servirían para nada.

Me dijo que de vez en cuando cruza la mirada con alguna persona que se le queda mirando, y que a veces, en esa mirada encuentra a alguien que como él, sea por lo que sea, ha tenido también su momento de lucidez, y que saben qué es vivir y qué es engañarse, y que buscan construirse algo en, para y con sus vidas. Qué es lo que queda de ti en este mundo y que es lo que te llevarás de él. Qué es lo que nunca te podrá robar ni un banco, ni una enfermedad y ni siquiera la muerte.

Dice que a veces esa mirada socia, lúcida, la encuentra en gente mayor, otras veces en una chica joven, otras veces en una pareja, un grupo de amigos. Y que cuando eso ocurre, se siente feliz y envidioso de que personas con esa lucidez hayan tenido la suerte de encontrarse, de reconocerse, y de dedicarse un tiempo y en espacio, de construir un sentido en el sinsentido fugaz. Dice que si no tienes eso, como le pasa a él, el mundo se convierte en una cosa loca, en el que es mejor no hacer nada porque siga creciendo, en el que vivimos una vida de casa y coches por inercia, sin plantearnos nada mientras lo destruimos, gente se mata o se muere en nuestras calles.

Como él mismo, me dijo, que se morirá un día en ese portal sin que nadie se dé cuenta, sin haber sido nada.

No sé si Luis, o como se llame esa persona, vivió algo parecido a lo que os he contado, ni que le ha llevado a abandonarse en un portal. Es cierto lo de sus ojos. Cuando me acerque a él al volver a encontrármelo este fin de semana, me senté para hablar con él y me atreví a preguntarle que le había llevado allí, me devolvió la pregunta: “¿Para qué quieres saberlo? No tengo nada que decir…” Lúcida como sus ojos. Ésa es su realidad, así siente este señor, “no tengo nada que decir…” Lástima, porque cuando le miras, y así lo pensé de nuevo cuando lo volví a ver el otro día, da la sensación de que sí, de que tendría mucho que decir. Y de que quizás se podría parecer a esta historia.

Pero las decisiones te hacen, lo que construyes te hace, y, seguramente, acabar viviendo en un portal y renunciar a vivir te tienen que hacer pensar que no tienes nada que decir. O te acaba convirtiendo en una persona que no tiene nada que decir.

Albachiara - Vasco Rossi

Mi Madrid


O pincha aqui para ver fotillos

Saludos a todos.

viernes, mayo 23, 2008

Ahora

:

"Los filósofos se han encargado de interpretar el mundo, ahora la cuestión es, sin embargo, transformarlo".

Karl-Marx.

Acción.

miércoles, mayo 21, 2008

Cositas... y viaje a Madrid.

:
La primera… que Kiev se está transformando. Ha llegado el buen tiempo, el sol, la luna llena, las sonrisas, los domingos de latina kievita, birritas al solecito y moreno albañil. Poder ir andando a los sitios, poder estar sentado en un parquecito… qué gustazo!



Ayer volviendo a casa, me encontré con esta luna, y me quedé mirándola y pensando cuántos d vosotros la estaríais mirando a la vez que yo. A tantos kilómetros de distancia y mirando a la vez, una misma cosa, nuestro ojos dirigidos a un mismo objeto (muy grande, eso sí), en un mismo momento… desde tan, tan lejos. Y me quedé pensado, y deseando, pobre de mí, que quizás en ese mismo momento alguno de vosotros, además de estar mirándola, se estaría preguntando también quién más lo estaría haciendo, y quizás, pobre de mí, preguntándose si lo estaría haciendo yo, desde mi remota Kiev.

Qué cosas que se me ocurren. Y eso que no fumo.

Además de compartir esta pajilla mental, quería avisaros de otra cosilla: el último fin de semana de mayo, del jueves 29 al domingo 1 de junio, estaré en Madrid… alguien por allí?? Alguien dispuesto?? Madrid… Madrid. Puede estar muy bien. Pena que allí no hay oficina comercial!

Y siguiendo con algo que dijimos que haríamos este año, os dejo con otro gran poema, ya que ayer lo cité en el comentario sobre la “falsa rutina”:

Y yo me iré...

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.

Todas la tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico…

Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando.

Juan Ramón Jiménez.



Ea, saludos a todos.

jueves, mayo 15, 2008

Pokito a poko… colores nuevo, y días claros.

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Espero que no dejéis de leer el blog por las cosas que me da por contaros aquí últimamente, pero como nos tenéis tan abandonados sin vuestros comentarios, ni vuestras aportaciones, que eran lo mejor del blog, pues exponéis a esto, a que hablemos, con el riesgo que conlleva que o Alberto o yo lo hagamos… en relación directa con la cantidad de chorradas que decimos.

Pero hace poco he encontrado una canción y una historia que me han agitado, me han recordado algunas cosillas que, aunque creas que has superado, están sólo dormidas, y esperando un poco de oxígeno para reaccionar de nuevo... Muchas de vosotros conoceréis tanto la canción como la historia de la artista, pero yo hasta hace unos días no sabía nada. Lo cual no quiere decir mucho.

La canción se llama “Pokito a poko”, y es de Chambao. Chambao es una cantante malagueña que tuvo un cáncer de pecho en el año 2005, y que a pesar de eso, siguió dando conciertos mientras hacia la quimioterapia, después de su operación, con su pañuelo en la cabeza. Es todo lo que sé de ella. No soy ni he sido nunca mitómano, y no voy a idealizar a una persona por esto, ni me va a interesar más su obra, ni su historia, ni sus palabras. No por esto. Pero la canción pokito a poko me ha llegado muchísimo. La letra es muy simple, y ni si quiera sé si será un producto sentido o comercial. Pero me da igual. Lo que dice en ella reúne muy bien lo que se siente y lo que te da fuerza durante un momento así, y después.

Porque una enfermedad de este tipo, y más en una persona joven, es un auténtico trauma. Por favor, si alguna vez, y esperemos que no, tenéis que hablar o consolar a alguien a quien le pasé algo así, no le digáis nunca para animarle que de todo se aprende, y que todo tiene su parte positiva. Y una mierda.

Que te suceda algo así es una putada, un trauma, un lastre. Que te golpea, te descoloca, te desorienta, que hace que te vayas. Te saca de la realidad, y te coloca en un limbo de angustia, en el que te preguntas durante algún tiempo que por qué a ti, qué te sucederá, y cómo te afectará. Y sólo tu fuerza, la de los que te rodean, te hace levantarte. Tú mismo. Pero nunca la enfermedad. Ésta no te reafirma ni te fortalece tus valores, ni tus relaciones, ni tus sentimientos… no. Los ataca, los pone a prueba, porque te mete en un limbo, en el que se te arranca toda la actividad, esperanza y satisfacción diaria y cotidiana. Eso sí, si esos valores, esos sentimientos, esas relaciones son fuertes, te permitirán afrontarlo con mayor entereza, y esto te hará valorar lo importante que son para afrontar la vida… pero eso no lo hace la enfermedad. Lo hace quien tenga la fuerza y la claridad para hacerlo.

He visto también que, después de esto, la cantante ha publicado un libro: “Enamorá de la vida, aunque a veces duela. Con cáncer también se crece.” Os digo lo mismo que con la canción. No creo que lo lea, ni sé si es un producto comercial. Pero el título me parece muy sensible y muy reflexionado. Dice en una frase eso que os intentaba expresar yo, y que seguramente no habré conseguido. “Con cáncer también se crece”. Es decir, es posible crecer a pesar de haber tenido un cáncer, a pesar de haber sufrido ese trauma, ese golpetazo brutal. Después de que me haya gustado tanto su canción, me alegro mucho que ni haya dicho “Como un cáncer te puede ayudar a crecer” o “lo que aprendí gracias al cáncer”, que he leído y escuchado otras veces, y que me parecen auténticas chorradas, como me imagino que le parecerán a cualquiera que haya vivido esta pesadilla.

Os dejo la letra de la canción, y con la canción, que podéis escuchar pinchando el link de abajo.

Poquito a poco - CHAMBAO

Letra De Pokito A Poko

Andaba perdia de camino pa la casa
cavilando en lo que soy y en lo que siento
pokito a poko entendiendo
que no vale la pena andar por andar
que´s mejor caminá pa ir creciendo

volvere a encontrame con vosotros
volvere a sonreir en la mañana
volvere con lagrima en los ojo
mirar al cielo y dar las gracias

pokito a poko entendiendo
que no vale la pena andar por andar
que es mejo caminar pa ir creciendo
pokito a poko entendiendo
que no vale la pena andar por andar
que es mejo caminar pa ir creciendo

mirarme dentro y comprender
que tus ojo son mis ojo
que tu piel es mi piel
en tu oido me alborozo
en tu sonrisa me baño
y soy parte de tu ser
que no vale la pena andar por andar
es mejo caminar pa ir creciendo.

pokito a poko entendiendo
que no vale la pena andar por andar
que es mejo camina pa ir creciendo
pokito a poko entendiendo
que no vale la pena andar por andar
que es mejo camina pa ir creciendo

volvere a sentarme con los mio
volvere a compartir mi alegria
volvere pa contarte que he soñado
colores nuevos y dias claros
volvere pa contarte que he soñao
colores nuevos y dias claros



Hay que quedarse con la sonrisa y la fuerza que transmite, la canción y su voz. Y los que tenéis la suerte de poder permitiros andar por andar, disfrutadla, por qué no. Esa es otra cosa que te deja haber vivido algo así. Ya sólo le ves el sentido a caminar pa ir creciendo, y aunque lo intentes, las banalidades te dejan muy poquita satisfacción, si no remordimientos por haber perdido tiempo de hacer lo que te hace crecer. Y se reducen en mucho las cosas y las personas que te hacen sentir crecer.

Eso sí, las que lo consiguen, te hacen sentir como nunca lo habrías soñado.

Saludos a todos.

viernes, abril 11, 2008

FREIBURG

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Hoy es un gran día para escribir sobre esta ciudad invisible: Freiburg, Friburgo, Freiburg Im Bresgau. Porque hace muy pocos días un gran amigo (que no digo aquí, por si sus padres todavía no lo saben…) me dijo que le acababan de dar una beca para irse los tres meses de verano allí… qué cabrón, qué envidia. Y porque siempre es un buen día para acordarse de esa cuidad. Hay quien dice que nunca se ha de volver a los sitios donde fuiste muy feliz. Yo prefiero creer que hay que volver a ellos, física o mentalmente. Y si tu vida actual no resiste la comparación, hacer lo que puedas para ser tan feliz como entonces… claro, que no todo puede depender sólo de ti. Entonces vuelve a ellos, para ver si esa parte que no depende de ti, te la pueden aportar ellos… quién sabe.


Hablar de Freiburg para mí es más que hablar de un viaje, o de un sitio, o de un tiempo. Hablar de Freiburg es precisamente hablar de la ciudad de las ciudades escondidas. Es un viaje en mi interior, en mis recuerdos y en mis pensamientos, un viaje a una ciudad que no está en ninguna parte, que no tiene habitantes. O mejor dicho, y esto es algo que me enseñó ella, una ciudad que está en todas partes: allí donde estén unos habitantes muy concretos, compañeros de viaje en esta ciudad invisible. Me explico: a Freiburg me llevó una curiosidad por conocer sitios diferentes, por conocer un idioma diferente, y en gran parte, la casualidad. Yo me quería ir Rennes, Francia. Y en Freiburg descubrí la justa importancia de los escenarios, que la tienen, pero que no hasta el punto de que te aten o te limiten, y de la gran importancia de encontrar a una, dos o tres socios que se alegrasen de alegrarte. Descubrí la belleza de la libertad, de sentir que en cada momento estaba haciendo exactamente aquello que me hacía más feliz. Descubrí la energía que te da esa libertad, que se convierte en una energía deseosa de devolver esa felicidad a quien te la regala a ti. Descubrí las barbacoas en el lago Seepark hasta que se ponía el sol, descubrí lo que puede llegar a pesar un erizo, por pequeño y feo que sea, cuando lo llevas con tu bicicleta, descubrí los despertares con notas que te alegraban la mañana y que te hacían subir silbando la cuesta de la Hauptbanhoff, descubrí los helados italianos y cómo facilita las cosas, y los helados gratis, una sonrisa y una chica linda. Descubrí lo diferente que es conocer a alguien en un idioma y en el suyo propio, que por mucho que te empeñes Utilizieren nunca va a significar utilizar en alemán (benutzen) y que si dices que “Ich verstehe keine Paprika” (no entiendo un pimiento) los únicos que te entenderán a ti serán los españoles, algún italiano avispado y algún turco que haya vivido en España. Pero nunca los alemanes.

Cuando me fui de Sevilla, tenía mi novieta guapetona, mi equipo de fútbol, los colegas, una carrera casi acabada… una autopista que me llevaba cómodamente al destino. Cuando volví de Freiburg, y a pesar de que nunca he vuelto a vivir en ella ni me he planteado hacerlo, sentía la necesidad de que esa ciudad invisible debía seguir en mi vida. Todo aquello que había descubierto, debía seguir en mi vida, y mi vida debía seguir en aquella ciudad invisible y sus habitantes, estuviesen donde estuviesen.



Y el intento equilibrio entre las obligaciones (que a veces también las hay) y hacer lo que me pedía esa libertad que sentía yendo de un sitio a otro en mi bici, de Seepark a Vouban, de allí a Waldsee, y al Beirgarden en Schlossberg, me llevó a Barcelona, de Barcelona a Bologna, pasando por Munich y Galway, de Bologna a Maastricht, de allí a Madrid y ahora a Kiev… siguiendo y persiguiendo esa vida, tan rápido que a veces no sé si no me la he dejado atrás, olvidando lo que he dicho al empezar: que esta ciudad invisible está en todos sitios. Que al haberla conocido ya sabía el camino que me llevaba a ella: el de la libertad y sus habitantes. Y que podía vivir en ella aunque fuese en un pueblecito de Cádiz o de donde fuese.

Qué envidia los que encuentran todo lo que necesitan en su barrio o en su pueblo…

¿Qué envidia?

Hoy, cinco años y medio después de mi llegada a Freiburg (aún la recuerdo, “qué coño hago ya aquí”) y cuando hagan seis de mi despedida (que también recuerdo como ayer, entre risas, jamón y una angustia repentina ante la despedida en el aeropuerto de Frankfurt… de nuevo la casualidad), cuando me pierdo un poco, cuando no encuentro la dirección a Freiburg, miro las fotos de aquel tiempo, miro a aquel chaval de 22 años radiante de vida, de felicidad y de libertad, y me pregunto qué diría él si viese esta vida casi seis años después.

Y le vuelvo a preguntar… y me diría: “Yo, con una cervecita y el sol… el paraíso, ¡ah! Y cacahuetes!”

EDITO (Alberto): La garra. Y fotito. Recuerdo el fundamento del concepto garra, pero ahora mismo no visualizo el ejemplo concreto que nos hizo acuñar tan afortunado término.