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miércoles, abril 07, 2010

100 gramos de soledad

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Os contaba el 4 de diciembre de 2008 que de un día para otro, me fui a pasar el finde de Kiev a Londres, al Royal Pali… allí me encontré con mi Mino amigo y con Coco. Y en respuesta a ese post, algún ser cibernauticamente anónimo, me contaba lo feliz que le hacía leer nuestro blog… lo que me alegró muchísimo, porque suponía que alguien lo lee y que encima le gusta. Por cierto, acabo de ver en el cuadrito de debajo de este ya muy caótico blog, que estamos muy cerquita de las 30.000 visitas a los 3 años y medio de vida del blog… gracias!

Pero como diría el Señor Lobo, “señores, no empecemos a comernos las pollas todavía”. Aún queda mucho por hacer. Pero ha sido una alegría encontrar ese post... hace tiempo que le doy vueltas a cómo seguir escribiendo en el blog. Mejor dicho, a cómo seguir escribiendo y qué contaros para que no os aburráis como la pata aburre al pato. Pero al encontrar ese post, aunque a algunos les suene triste, veo que sí, sigo haciendo las mismas cosas que hace una año y medio… pero si a mi me gusta hacerlas, por qué no os va a gustar a vosotros leer sobre ellas?? Y además, lo importante no es lo que os cuente, si no como os lo cuente… y no lo voy a contar peor que antes no? O sí? Ya tenemos la primera incógnita de esta historia.

Si ese finde me iba de Kiev a Londres, esta vez ese gen misterioso que no me permite estar más de tres semanas sin cruzar una frontera, y que, tenéis razón, no me permite ahorrar tampoco, me ha llevado de El Cairo a Berlín. Coco se casa, se quería despedir de su soltería en Amsterdam, quién sabe para intentar que los efectos de la celebración le permitiesen llegar aún confuso a la boda. Como buenos amigos que somos, de esos de toda la vida, de los que dan verdadero asco, le cambiamos Amsterdam por Berlín, lo más picante que le regalamos en la semana de despedida fue un plato de comida Thai enfrente del Mauerpark, y sólo de rodillas consiguió que accediésemos a lo que más ilusión le hacía, alquilar unas bicis para darse unas vueltas por allí. Al menos no nos matamos ninguno con nuestra bici bajo las ruedas de un tranvía berlinés para no acabar de joderle la despedida.

Todo empezó muy bien, Berlín, tan bonita y civilizada como siempre, pero con ese punto juvenil, rebelde, transgresor… sí… nos quedábamos en un bonito piso de Arkona Platz, en Prenzlauerberg, y el tipo que nos tenía que entregar las llaves venía borracho (11 de la mañana), no sabía en qué piso nos teníamos que quedar y nos hablaba en ese idioma del que tanto gustan los alemanes hablar a los extranjeros que hacemos esfuerzos inútiles por aprender su lengua, ya que nunca la utilizan con nosotros (para hablar, digo): “Welche ist your wohnung for the weekend, yes?”… “Yes, yes, for the weekend, borracho, Ich weis nicht welche Wohnung einfach ein Wohnung für 7 Leute”… Y tan práctica para los españoles: en realidad éramos 10 y al chaval con la papa se les olvidó cobrarnos (esperemos que no lea blogs es español para aliviarse la resaca).

Hoy ya estoy de vuelta en El Cairo, un día de estos un contaré lo que veo por aquí… en medio? Era una despedida de soltero, no se cuenta… Pero Berlín a mi me sigue pareciendo una ciudad única, mágica, y creo que ahora le gusta mucho también a algunos de mis amigos que no la conocían, hemos ampliado nuestros conocimientos sobre sitios a los que ir de fiesta en Berlín, sitios a los que ir a comer Kebabs, que con un Kebab al día se sobrevive y que por Kastanienallee se llega a Mauerpark…

Mientras nuestro país se hunde por fascículos, Berlín, aunque haga frío en invierno y aunque nunca haya pasado allí más de 10 días seguidos, me parece uno de los mejores sitios para vivir del mundo occidental. Una sociedad que creo que ha perseguido, y que me parece que consigue en un porcentaje muy alto, la armonía común a través de la realización de sus individuos. Traducido: que hay un ambientazo que te cagas básicamente porque cada uno está haciendo con su vida lo que le apetece, ya sea pinchar en un bar, pintar cuadros en una casa okupa, o ser un tiburón de los negocios.

Y sin la amenaza generalizada de malvivir en un piso caja de cerillas que tendrás que pagar durante 30 años de tu vida dedicándole con suerte el 50% de lo que ganes, muy bien situado a sólo 286 metros de la parada de metro (bueno sí, atravesando una circunvalación de ocho carriles) y a sólo 4 transbordos y hora y media del centro de tu ciudad. Eso sí, con vistas a un descampado y mucha tranquilidad.

Joder, hacer lo que te dé la gana, y a pesar de ello poder vivir en un sitio agradable? Puede que alegre un poco a la gente sí… es una de las consecuencias del encadenamiento de cosas bien hechas.

Pero bueno, nosotros seguimos teniendo el sol, una vez más. Bueno, tenemos eso y una sociedad en la que esto y esto otro pasa a la vez. Seguramente también sean cosillas que afecten de alguna forma.

En Kastanienallee, mientras tomábamos un café, alguien preguntó qué significaba un gran cartel que colgaba de una de los balcones a la calle: “Kein Frühling für Nazis”: Que no haya primavera para los nazis.



Saludos a todos.

miércoles, abril 29, 2009

Mañana

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Mañana: albero y caló. Mañana: picos. Mañana: mi gente, mis colegas y sus papas. Mañana: rebujito y cerveza. Cruzcampo y bien tirá. Mañana: vamos que nos vamos. Mañana: mierda de caballo. Mañana: Joselito el Gallo?? esa es pa la izquierda o pa la derecha?? Mañana: cerca de Juan Belmonte??? Mañana: FERIA DE SEVILLAAAAA!!!!! (Pasado mañana: churros con chocolate... o será todavía mañana...??)

Y como no podía ser de otra forma, verdad celso??:


el aire de la calle - los delincuentes

A ver si nos vemos allí! abrazos

miércoles, diciembre 24, 2008

Felicidades!

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Felices fiestas a todos los chavales y las chavalas, los dadushkis y las babushkas, los chilaviek y las debushkas, ragazzi e ragazze, a los viajeros y a los turistas, a los enamorados y a los desengañados, a los lúcidos y a los miopes, a los estudiantes y a los profesores, a los valientes y a los cobardes, a los valores conocidos y los valores desconocidos, a los berlineses y las berlinesas, a los I fase y a los II fase, a los sopresones y a los soprendidos, a las patatas y al patatismo, a Erri de Luca y a Cesare Pavese, al Pali y al Salvador, a Lucio Dalla y a la Piazza Grande, a los que vuelven y a los que se van, a las sharpas y a las sharporras, a los lugares en el mundo y a los lugares comunes, a las birras y al vino, al Pepe y al Luisma, al Gepet...

Muchos besos y muchas felicidades desde otra realidad:

Artículo de José Ignacio Torreblanca en "El país".

También la agencia de noticias ucraniana os desa felices fiestas:



Que lo paséis de arte.

(EDITA ALBERTO):

...El Gepet (y su caballo y su cabello), el Luisma (mañana quizá el Pepe), Mino (que ya no anda en la mina, y rascándose la cabeza entona un "mu bien" al leer uno de tus post), Alejandro (con sus pelis de zombis, su dialéctica sevillista, y su tarde de bestiario), el Cuki (mi Joaquín siempre en la máxima correción), el Kiko (hasta las seis de la mañana, oiga), mi Cris (siempre lista contra el machismo), Macarena (jarrr), Lola (ya estoy perdonado ¿no?), Pilt (que me inputa delitos), LaMontet (sí: nuestra idola), Los liverpooles (y la nuevas compañias: Pablito y Manolito), Agustín (que ya ha mirado el calendario para ver cuando juega el Sevilla en Madrid), Lomásbo (desde Barcelona),la Karmela(lo que queda de ella), el Carli (descargando muebles en Mateos Gago), Laura(desde mi país: nuestro refugio para cuando llegue el colapso), la seguidora de este blog(sorteando a la mala suerte), Violeta (arrivando con forza),y tod@s los demás: pásalo bien, felicidades, y aquí te esperamos en tu otra realidad.

¡Tenemos muchas ganas de poder verte!

¡Salud!

jueves, diciembre 18, 2008

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Sorpresa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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Esta semana quería contaros algo (más) sobre Berlín, de la que espero no cansarme nunca. Aunque seguramente vosotros si os cansaréis de leerme y escucharme hablar sobre ella. Es lo que tiene el amor.

Pero a veces pasan cosas que no te permiten seguir con lo planeado, cosas que no pueden esperar.

Este post quizás lo habría escrito la semana que viene, más cerca del 27 de diciembre, día en que me iré de Kiev, día en que dejaré la ciudad en la que he vivido durante 15 meses, dejaré de ver cada día a los amigos que me han acompañado en ella durante este tiempo o parte de él. Pero a veces, las cosas no suceden como te esperas, los acontecimientos devoran tus planes.

Ya os he contado muchas veces que lo mejor, para mí, de una experiencia como esta es la gente que encuentras en ella y con la que la compartes. Me imagino que muchos de vosotros pensaréis que curiosa la gracia de irte a vivir a Kiev para acabar pasando el 85 por ciento de tu tiempo con españoles, italianos y similares (sí, turcos y esas cosas, la verdad, aunque yo quiera ser berlinés de nacimiento…).

Pero como os he dicho otras veces, en mi opinión vivir en un sitio como este, en unas circunstancias como estas, sin que ver la televisión tenga sentido, aislado de las “noticias” cutres y sus publicidades de cada día, generadoras de angustias e insatisfacciones permanentes, miedos a peligros remotos, casi virtuales, inercias y rutinas que nos encadenan y nos crean unas necesidades que nunca podríamos haber sospechado… sin todo eso, vives en un estado de libertad y a su vez de dependencia de tu imaginación y la de los que te rodean que convierten la convivencia diaria en un ambiente mucho más parecido al de 5º de EGB que al que se puede suponer entre personas responsables de proyectos de ONG con presupuestos de equipo de fútbol, representantes de estados en el extranjero o directivos de multinacionales… bueno, y lo de los icex es mundo aparte, de esos se puede esperar cualquier cosa. Gentuza.

Entre eso, y el filtro que supone Kiev, Ucrania, frío, de cojones, y otras cosas, y encontrarte a la gente dispuesta a venirse (balas perdidas)… buena mezcla que permite, que exige dedicarles el tiempo para conocerles, dedicaros el tiempo para construir el ocio, con mimo… dedicar el tiempo para conocer y entender el sitio en el que vivimos (sin duda no lo hemos conseguido, si alguien lo hace que me llame y me lo explique. Mejor, que llame a Yuschenko y se lo explique a él), lleno de contradicciones, de contrastes, de grises, de fascinación, encanto y de diferencias insalvables… de agradecimiento y de ahí te quedes, de qué voy a hacer sin ti y no puedo contigo…

Pues este tiempo se va acabando y mi lugar en el mundo se va haciendo más y más extenso, y más disperso, algo de lo que ya empecé a ser consciente hace algunos años.

Este año hemos despedido de aquí a gente de la que espero haber aprendido mucho mucho. De la que espero haberme empapado y haberles robado algo de su personalidad para rellenar un poco los grandes huecos… hemos despedido a Michela y a Silvina las primeras, que nos alegraron el invierno pasado con sus locuras, sus pijamas parties, sus tutti parties, y el estómago con sus pastas y sus lasagnas. A Valeria, mi socia, al Parda, mi cómplice, al gran Alessandro y Galia, paciente con Alessandro y con todos los que lo pervertíamos… menos mal que ella tenía el profesor de tenis. A Paco, aunque el tío ha seguido viniendo hasta de Moscú para poner lavadoras en nuestras casa (AECI, sube la dotación de los lectores… o dile al ICEX que suba la de los que los mantenemos, joder!!!). A Vivian, su World y su sonrisa… hasta que nos casemos. A Kasia, Adriano y Ernesto, que como se han ido hace tan poquito aún no los he idealizado, la realidad gana y no me salen cosas bonitas que decir de ellos… Todos con su fiesta de despedida, con sus regalitos… nos despedimos estos días, tal como se van yendo, como el agua por el desagüe del que has perdido el tapón, sin remedio, por mucho que intentes pararla, frenarla…el tiempo corre y con él todos… nos despedimos de Pedro, de Juan Carlos, de Emi, de Antonio, Raquel, de Luis y Rocío, la pareja peligrosa en rehabilitación, el hombre de los polvos. y de nustros relevos, que van a arrasar... nos despedimos de little Italy a Kiev, belli vuoi, grandi, de los spritz de Marca (snifff!), de las pizzas de Daniel (esto si que duele.. SNIFFFFFF!!!)... gente que han hecho de este año un año inolvidable. Espero. Os dejo encargados de recordármelo siempre. Cuando me enfade porque no llega un autobús, porque se me ha perdido el móvil, por chorradas que aquí aprendes a obviar y que te hacen centrarte en lo muy básico.

Bien, pues mañana, pasado, se van todos estos. Nosotros, dos o tres, nos quedamos hasta el 27 de diciembre, por lo que pensábamos que, joder, después de haber despedido a todo el mundo, lo nuestro iba a ser como una absorción por un agujero negro, una desaparición, un inmolación en la nada… intentemos organizar una cena ayer para evitarlo, para poder despedirnos de todos.. pero nadie podía. Todos estaban muy liados sus últimos días aquí.

Así que fuimos con Paco a tomar una cerveza.. y allí estaban todos… SORPRESA!!!!:


















No sabéis con que mimo habéis ayudado a cerrar esta puerta, que de cualquier otra forma habría dejado un rasguño, astas, ventanas abiertas y corriente. La habéis encajado, con cuidado, nos habés abrazado y nos hacéis irnos con una gran sonrisa y llenos de satisfacción, como dirá el padre del heredero dentro de pocos días.



Muchas gracias. Nos vemos. Porque este lugar en el mundo es independiente de Kiev, de Berlín... y vosotros sois sus habitantes. No hace falta visado, os lo digo yo.


La Compagnia - Vasco Rossi

viernes, julio 25, 2008

VOLVER

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Dice la canción que siempre se vuelve al primer amor… pero tenemos tantos primeros amores… ¿cuál sería el primer amor?, ¿cuál sería el vuestro? ¿Sería ése amor platónico del colegio o de los primeros años de instituto? O sería ese amor nunca correspondido e idealizado de la adolescencia, de tu vecina (no es mi caso, por si nos lee, que no se asuste…), de alguna amiga eternamente ennoviada… o ese de verano, fugaz y hermoso, sólo risas y buenos momentos… o aquel que no sabes cómo nació pero que nunca muere, que se repite encuentro tras encuentro, prolongado en los años, quizás de una compañera de universidad, que cuando tu querías ella no podía, y que cuando ella quiso tu no pudiste, y que cuando ambos habríais querido la vida no os dejó…

Hay tantos y tantos, con sus matices, con sus diferentes grados de intensidad… ¿cuál es el primero? Porque esto no es sólo una cuestión temporal, como estará ya diciendo alguna de vuestras mentes ingenieramente prácticas… el primero no es simplemente el que llegó antes. Eso vale para la fila de mercado o para el Tour (¡¡vamos Sastre!!), pero no para esto… en esta carrera el que llega segundo o tercero te puede abrir las puertas de un mundo en el que te das cuenta que el que hasta entonces pensabas que era el primero era sólo un telonero, un ensayo de lo que estabas por descubrir… o te puede pasar exactamente lo contrario… que el que llega te haga darte cuenta que ese tren que has dejado pasar era al tuyo, que en él la ruta y cada una de las estaciones eran un impulso para seguir con el viaje de novedades y emociones…

Sin duda, hay una sensación, que queda ahí, una nostalgia que a veces se manifiesta, una emoción en cada reencuentro que identifican sin duda al primero, al primer amor de verdad. Hay quien tiene la suerte de vivir todavía en este primer amor, y hay quien no. Sin duda, en mucho más fácil identificarlo para los segundos que para los primeros… éstos, inconscientes, insensatos, darán ese rango al que simplemente fue el primero en llegar, a una historia que de haber llegado en cualquier otro momento nunca se habría ganado el calificativo de amor, sino simplemente eso, de historia, fuese ésta más o menos bonita.

A mí, que formo parte del segundo grupo, la emoción que he sentido en cada reencuentro con mi primer amor no me deja lugar a duda… mientras estuvimos juntos, me dio la serenad de descubrirme feliz en mi libertad, cuando nos separamos, siempre me atormentó la idea del no haber hecho lo suficiente, de simplemente haberme alejado de ella, que tan feliz me hizo, por no habérnoslo propuesto con la calma del día a día, sin límites, sin plazos… En este tiempo he visitado algunas de mis amantes, algunas de mis relaciones esporádicas, he vuelto a muchas de ellas, a muchos escenarios.. nada que ver. Sí, tienen sus cosas bonitas, sus cosas agradables, pero ni me poseen ni me pertenecen como ella, a la qie conocí por casualidad, siendo un niño, y que me hizo ser consciente que si quería disfrutar de la vida como lo hice con ella, tenía que arriesgarme, tenía que tomar las decisiones en el momento en que sentía la corazonada y no esperar a que se diesen las circustancias... porque muchas veces sólo se dan si las buscas, o si tienes mucha suerte y te las encuentras, como me pasó con ella. Pero la semana que viene, por fin, nos volveremos a ver, me reencuentro con ella, con mi primer amor. También dice la canción que como “el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar”. No sé donde detendré mi andar, ni cuando, o no sé si será en tí, pero tengo muchas ganas de verte de nuevo. Sé que tantos te habrán dicho en este tiempo lo mismo que te digo yo… sé que a tantos habrás mostrado tus maravilla y habrás enamorado, sé que yo no soy único para ti, pero tú si lo eres para mí,… tú, mi primer amor, FREIBURG. Allí estaré del 6 al 12 de agosto.

Volver - Andres Calamaro

Y una de esas amante que he visto esta semana ha sido Barcelona, encantadora y elegante como siempre, joven y dinámica. Atractiva como pocas, pero no tan accesible, no se te entrega, como Freiburg, por mucho que tu te entregues a ella. Pero poco puedo decir de Barcelona, ya convertida en ciudad invisible por Cristina, que estos días la deja… lo que sí haré será editar ese post de Cris para incluir algunos sitios a visitar si hay todavía quien no conozca la ciudad.

Barcelona


Y a los que vayáis a descubrir Barcelona, no os perdáis la sensación de meteros desde las abarrotadas ramblas a las calles mucho más íntimas del Raval, por detrás de la boquería, o la calle que lleva desde las ramblas a el Macba. Lo mismo ocurre con algunas de las calles del gótico, la plaza del Pí y su catedral, maravillosa, y por su puesto el Borne y la Catedral de Santa María del Mar... los vascos del Borne, en los que no se os puede olvidar que se os caiga algún palito (mejor si es una espada), el mercado de la boquería, que tiene cosas alucinantes, y en el que os recomiendo que paseís a los puesto del fondo, un 50% más baratos que los de primera fila... Por la noche las placitas de Gracia, cervecitas de pakis a un euro o gratis se las das las gracias en paquistaní... y por supuesto, las bravas de Gracia, en casa Tomás, las mejores de Barcelona, no Cris? Qué gran ciudad.. y que nadie se enfade si su gente habla en su idioma, el català. Buen rollo.

Besos y abrazos, nos vemos, quizás en el Stussie...

lunes, marzo 03, 2008

El otro Kiev

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Este fin de semana, mi compañera (en este país y en estas experiencias, todas las personas que te son afines, por uno u otro motivo, son compañeros) Valeria, una italiana que trabaja en Ucrania para la ONG Soleterre me invitó a conocer su trabajo aquí. Conocí a Valeria al poco de llegar a Kiev, y como procede en un chaval educado como yo, en una de las primeras veces que hablamos, le pregunté qué le parecía Kiev, cómo se encontraba aquí, lo típico. Y ella me contestó que Kiev bien, interesante, pero que por su trabajo, por lo que hacía aquí, le resultaba muy duro vivir aquí, y que todo se le hacía cuesta arriba. “¿Y en qué trabajas?”, “en una ONG, con niños enfermos de cáncer...”. Bueno, ya sólo con esto parece que uno se puede hacer una idea de lo duro que debe de ser... no, para nada.

Después de haber compartido con ella ya casi cinco meses (¡madre mía!) en Kiev, de escuchar algunas de las historias que cuenta, cuando tiene ganas de hablar con alguien y desahogarse un poquillo, había querido acompañarla alguna vez a ver qué es lo que hacen. Este fin de semana venía un personaje conocido de Italia para jugar con los niños y Valeria me invitó a ir con ellos al hospital.



Personalmente, muchos recuerdos, de esos que nunca quieres ni tener, ni evocar, pero que están allí esperando para volver frescos al mínimo estímulo, trasladándote de nuevo allí donde nunca quisiste estar, como si lo estuviese viviendo todavía... Pero nada que ver con lo que viven estos pobres niños. Por mucho que me hubiese contado Valeria, nunca habría pensado que en un hospital de esta ciudad, hubiese tan pocos recursos. Los Gucci, Porsche, Boss, que inundan alguna calle del centro de Kiev, los restaurantes y demás, te hacen olvidar, o mejor dicho, maquillan y eclipsa, la realidad de este país. Y la realidad es la pobreza y la miseria para la gran mayoría de la población.

Y el “espectáculo” de exponer a los niños a estas emociones. A pasárselo bien un rato para luego volver a su realidad. Pero como me dijo Valeria, a cambio de esto, consiguen recaudar lo suficiente para mejorar la existencia de estos chiquillos, o incluso para poder darles alguna esperanza mejorando sus hospitales. Es la tragedia. El dilema de casi toda ONG. Lo lamentable es que haga falta una cara famosa, para que se hable de estas cosas en la tele. Y que haga falta que se hable de esto en la tele, para que se reaccione. Nosotros, o nuestras instituciones, o lo uno por lo otro. En fin, prometo post más alegres.

Saludos a todos.

Pd: En esta carta
de Valeria, podéis encontrar más información sobre las condiciones de los hospitales aquí y sus necesidades.

martes, febrero 05, 2008

El Hippie


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Era inevitable que se perdiera tal y como se habían presentado los prolegómenos: tenía que pasar tarde o temprano (y al final fue más temprano que tarde), y eso yo ya lo sabía, antes de la que tragedia ocurriera, con la misma certeza que sabía que yo no me perdería a pesar de mi disfraz mutante, la alergia y sus remedios.

Ocurre a veces que un pequeño estímulo exterior nos hace creer algo con tanta firmeza que (subconscientemente o no) hacemos todo lo posible para que los acontecimientos se den tal y como habíamos previsto y ocurre, también, que todo lo posible suele ser suficiente para que así sea.

Pero sucede otras veces que el empeño por que todo salga bien nos mueve a pensar que la certeza de que todo escollo es salvable y que alcanzar el fin perseguido es inevitable no es tal, y que tan sólo es una creencia puramente irracional, así que empezamos a, previendo el desastre e intentando evitarlo, poner todas las condiciones necesarias para que la tragedia finalmente se precipite sobre nosotros. Y es que como dijo Don Carlitos de Bami lo que empieza siendo oso mimoso amigo de las niñas no puede acabar como tigre de bengala por muy Gepeto que sea y muchas caritas que tenga.

Y eso le ocurrió a nuestro héroe: dejarse el móvil, las llaves, y la cartera en casa no fue si no un desesperado intento de salvar el desastre que él ya presentía (subconscientemente o no) y que, paradójicamente, el sólo provocó con esas fatales decisiones.

Y es que una vez desprovisto de los tres básicos era cuestión de tiempo que perdiera de vista mi traje mutante y se dejará llevar por el mar de disfraces hasta la playa de la diez de la mañana.

Es curioso sin embargo como aquellos que llevábamos los tres básicos a buen recaudo ni si quiera se nos pasará por la cabeza el perdernos, pero eso es, como ya sabemos, gracias a nuestra inquebrantable fe y nuestro imperturbable ánimo.

Pero con esto y todo, nuestro héroe nos dio la nochecita porque aunque nos intentábamos convencer unos a otro que él ya estaba muerto y que su cuerpo tragado por el mar era insalvable, siempre creíamos ver a nuestro héroe en el hippie que doblaba la esquina.

Dicen que las últimas palabras que pronunció nuestro héroe antes de arribar a la cálida playa fueron referidas a la imposibilidad de que la tragedia deje de ocurrir cuando no llevas el básico del móvil, y también a lo irresoluble que era el problema de encontrarse cuando éste básico no existía.

Dicen también que el viejo pescador de la playa le dijo:

“Un punto de encuentro, estúpido, un punto de encuentro”