Para comprar fotos del blog y que te las lleven a casa:

martes, diciembre 21, 2010

OFERTA DE TRABAJO

:

Lo más extraño de todo es que haya otros candidatos esperando también a hacer la entrevista. Eso no me lo esperaba. Aunque tampoco tengo muchos datos ni una idea clara de cuántos candidatos puede haber con este perfil, dí por hecho que no seríamos muchos.

Esto me despista un poco, y encima justo aquí, ahora, poco antes de mi turno. En todo caso ha sido una entrevista difícil de preparar, sobre todo porque nunca antes había hecho una entrevista para un puesto así. Es raro que se presente tanta gente.

Encontré la oferta el sábado pasado. Por cierto, vaya forma de empezar un sábado. Me desperté con resaca por lo ruidos de la obra de la calle de abajo y no me quedaba café.

No me gusta el café, pero al menos los fines de semana intento preparar siempre una buena cafetera. Tengo una de esas mocca, la clásica italiana que funciona en hornillo. Seguramente le tendría que cambiar la goma porque siempre sale líquido por entre la rosca que une sus dos mitades. El olor a café en casa es un viaje a y en muchos tiempos diferentes que convierte la casa en hogares que ya sólo lo siguen siendo en los recuerdos. Que ya es más de lo que lo es este cuchitril.

Así que ese sábado me tocó empezar la búsqueda con leche calentita. Llevo ya unos cinco meses buscando trabajo, un poco de infojobs, otro de páginas sepia, etc. Es una pena haber perdido tanto tiempo estudiando una carrera, porque en estos meses he aprendido que sea para el puesto que sea, los requisitos son siempre buena presencia, liderazgo, iniciativa, habilidades comunicativas, capacidad para trabajar bajo presión y flexibilidad. Debería haber ido más al gimnasio.

Y encontré la oferta al poco de empezar: “Empresa de ingeniería y consultoría busca para su área de consultoría de Infraestructuras y grandes proyectos a Alberto Salvador Satta”… coño, pero si ése es mi nombre!... “se ofrece posibilidad de carrera y atractiva remuneración según la idoneidad y valía de los candidatos”.

Nada más verla pensé que debía apuntarme, por supuesto, pero inmediatamente me empecé a plantear algunas dudas… ¿les mandó el CV o una fotocopia del DNI? ¿Qué experiencias puedo destacar si el nombre lo he tenido igual toda la vida? Ya sabía que preparar la entrevista no sería fácil, pero pensé que al menos no tendría mucha competencia. Satta no es un apellido muy común y menos en España, me viene de un bisabuelo italiano que se vino como desertor durante la I Guerra Mundial…

“¡Alberto Salvador Satta! Su turno, por favor”, dice una señorita dirigiéndose a mi sin ninguna duda ya que me entrega a la vez un folleto de la empresa. “Puede usted pasar, por favor, es la puerta del final”. Al haber tanta gente me hago inmediatamente una pregunta fundamental, ¿se llamarán todos estos que esperan Alberto Salvador Satta? Debería haber llegado antes, no he escuchado llamar a ningún otro candidato y ahora he de entrar con esta duda a la entrevista… debería de haberla preparado mejor, haber hablado con mis padres, ni siquiera sé por qué me llamo Alberto, seguro que me preguntan eso lo primero… qué mala impresión voy a dar nada más empezar como tiren por ese lado.

Me cruzo al candidato que sale de la entrevista. Me siento tentado de pararle y preguntarle el nombre, pero la chica me sigue, la tengo justo detrás… esto tampoco daría buena imagen, demasiado excéntrico. Me fijo un poco en el chico para ver si se parece a mi… si se apellida Satta casi seguro que somos familia, aunque sea lejana… pero no se puede parecer menos, es pelirrojo y de ojos verdes. Nada que ver. Mira que no saber por qué me llamo Alberto…

En la sala me esperan en una larga mesa de juntas dos señores con traje oscuro, camisa blanca y corbata negra y una mujer con un portátil. Están sentados en un extremo y me piden que me siente en el de enfrente.

No sé si presentarme, me parece una redundancia, y estos detalles son los que marcan la diferencia en una entrevista… “¿Nos puede decir su nombre por favor?”. Menos mal. “Alberto Salvador Satta”.

- Bien. Estupendo. ¿Sabe? A pesar de lo claro que está en la oferta, se presenta mucha gente que no da el perfil… esto nos hace perder mucho tiempo.

Parece que he pasado el primer filtro, el comentario lo ha hecho el tipo de en medio, que parece el más serio, es el que más me impone, está bien que comience satisfecho. Y encima puede que muchos de los que estaban fuera esperando no den tampoco el perfil…

- Díganos, ¿por qué le gustaría tener este trabajo? ¿Qué es lo que más le ha interesado del mismo?

¿Y ahora qué les digo? No les puedo decir que me he presentado sólo por el nombre… si supiese por qué me llamo Alberto les podría contar esa historia… “Bueno… en realidad... al ver el anuncio pensé que podría aportar un gran valor añadido a su empresa, y que podría ser beneficioso para ambas partes, por mi perfil para la empresa y por las posibilidades de carrera para mí”… pufff. Los dos señores se miran entre ellos seriamente. El señor serio empieza otra pregunta: “Es importante que sea sincero a la hora de contestar esta pregunta, Sr. Salvador: ¿ha cambiado usted ya la gomilla de la cafetera?”.

Esta me ha pillado totalmente por sorpresa… no sé que decir, pero si espero mucho se va a notar que estoy mintiendo… “no… aún no la he cambiado… no pensaba que fuese importante”.

Se vuelven a mirar entre ellos y, vaya, la chica les mira también, asiente y baja un poco, casi cerrando el portátil, la pantalla. Me sonríe al darse cuenta de que la estoy mirando.

El sábado que viene tendré que seguir con la búsqueda.